Archivo por días: 9 julio, 2006

Carta

Tengo delante de mí una carta. No es una carta cualquiera. Para empezar, ha tardado 4 años en llegar y contiene noticias en primera persona sobre alguien de quien me dije en su momento que no quería volver a saber aunque en realidad no haya pasado un solo día (ni uno siquiera), por la mañana, a mediodía, por la tarde y por la noche, en primavera, verano, otoño e invierno, que no haya dejado de preguntarme “¿qué es de tí?”. Soy muy contradictorio.

Cuando pasan 4 largos años de incertidumbre y te encuentras de repente con la respuesta entre las manos, fijada en un papel, tienes dos opciones: o precipitarte velozmente sobre el contenido, aunque te lleves por delante alguna coma y se te desdibuje algún adverbio por la prisa, o tomarte cierto tiempo, pasando los dedos sobre el papel antes de desdoblarlo, quizá para tomar conciencia del valor del instante.

La ansiada carta contiene 1830 caracteres agrupados en 424 palabras que, a su vez, están apiladas en 11 párrafos. De la lectura de una carta así puedes esperar algo bueno o algo malo, indiferente del todo no te quedas. Lo raro de esta carta es que la leo una y otra vez (la he leído muchas veces) y después de la lectura me quedo confortado e inmediatamente esa palabra produce algo parecido a un eco frío. Me pareció sentirlo en la primera lectura pero luego lo corroboré. Una cosa un poco rara. Ahora he descubierto que la explicación está en los 456 espacios en blanco, estoy convencido; vamos, si lo sabré yo. Hay cartas que dicen más en el silencio del espacio en blanco que en las palabras que sombrean (¿asombran?) el papel, o dicho de otro modo más común: hay cartas que dicen más por lo que callan que por lo que dicen, por reconfortante que sea lo que dicen o quieran aparentarlo al menos. Vete tú a saber. A mí siempre me ha parecido un poco inquietante que la sombra de las palabras impresas en papel sea blanca, porque entonces es una sombra sin perfil y sin rastro, sombra de párpados cerrados y silencio hermético, que ya no te mira ni te dice, sombra sin sombra (pero sombra al fin y al cabo).