Encuentro 11 junio, 2006
Escrito por emejota en : Música , 2 comentarios , trackbackA VÃctor
Otra vez Brahms, sÃ. Y además hay posts que le mueven a uno a esmerarse por escribir con buena letra. Este post trata de una marcha y de un regreso. Y también de un encuentro. Asà que Brahms (de nuevo).
En 1890, Brahms tenÃa 57 años y se sentÃa viejo. En 1890 se podÃa ser un anciano a los 57 años, sobre todo si se era Brahms, cuyo cuerpo estaba muy castigado por la obesidad y las facturas que empezaban a pasar los caprichos del buen beber y el mucho fumar. Además se sentÃa cansado, y tras terminar el Quinteto para cuerda op. 111 declaró su intención de retirarse para dedicarse a los amigos, los viajes, la lectura y la holgazanerÃa a la que se sentÃa cada vez más atraÃdo. Pocos compositores en la historia han podido plantearse una cómoda jubilación y Brahms no querÃa desperdiciar esa oportunidad. Dicho y hecho.
El primer viaje le llevó a Meiningen y el destino quiso que se produjera un hecho inesperado: fue allà donde experimentó uno de los impactos estéticos más intensos de su vida al descubrir el sonido del clarinete de Richard Mühlfeld. Brahms sentÃa ya una inclinación especial por el instrumento y asà lo atestigua su tratamiento en anteriores composiciones pero lo que ahora le habÃa impresionado era el sonido que el tal Mühlfeld, afamado intérprete de la época, era capaz de sacar de ese tubo de madera y llaves de metal. Lo más curioso de todo es que Mühlfeld era, en realidad, violinista de vocación y habÃa llegado al clarinete accidentalmente al servir en la banda de su regimiento en los años de servicio militar. Se cuenta que Mühlfeld trasladó al clarinete el vibrato del violÃn lo que seguramente hoy en dÃa provocarÃa un gesto de reprobación por parte de los clarinetistas. ¿O no? Porque es evidente que algo muy especial debÃa brotar del clarinete de Mühlfeld para que un Brahms crepuscular se viera prendado y hechizado, arrastrado, cito literalmente, “como un cometa”. Mühlfeld fue para Brahms un flautista de Hamelin y el compositor pasó dÃas enteros con él apreciando las peculiaridades tÃmbricas del instrumento. Tal fue el impacto que Brahms decidió ponerse las pilas y volver a trabajar. Por y para Mühlfeld. Sólo hacÃa falta una cosa, por lo demás nada sorprendente a estas alturas: que llegara el verano.
El lugar elegido esta vez fue el paraÃso de Ischl, la localidad termal donde pasó sus últimos veranos convirtiéndose en una figura popular del paisaje en sus paseos diarios por la orilla del rÃo con sus andares torpes, su penetrante mirada azul y su larga barba blanca reposando en el inicio de su prominente barriga. Allà compondrÃa, entre los veranos de 1891 y 1894 cuatro obras para Mühlfeld: un trÃo para clarinete, cello y piano, un quinteto y, finalmente, la unión Ãntima entre el clarinete y el piano en las dos sonatas Op. 120 interpretadas por el propio compositor y el instrumentista. Conviene puntualizar que no son tanto obras pensadas para el clarinete, sino para el sonido de un clarinete concreto.
Se ha vertido mucha literatura sobre estas cuatro obras, pero todo se resume diciendo que se trata de cuatro obras maestras. Qué importa si el trÃo está eclipsado por la refulgente perfección del quinteto (si es que lo está, qué manÃa la de comparar). Qué importa si para unos el trabajo de elaboración en estas obras está por encima de la inspiración poética y para otros justamente al revés cuando ambas cosas van aquà de la mano. Hay en todas ellas, a cada rincón, una sucesión inagotable de placeres, sorpresas y maravillosos hallazgos de todo tipo. Y ocasionalmente aparece (paradójica novedad) la mirada nostálgica del anciano Brahms hacia un mundo y una época que se desvanecen para siempre y cuyos últimos ecos parecen haber quedado atrapados entre las montañas de su refugio veraniego. ¿Cómo resistirse a los placeres de la escucha, una y cien veces, de un fragmento tan deliberada y deliciosamente demodé como este?
(TrÃo Op.114, 3er mov, fragmento) 1′ 22”, 972k, mp3
Mi frustrada vocación de clarinetista, mi devoción incondicional hacia este instrumento y mi admiración profunda hacia estas cuatro obras me llevó hace unos años a seguir la pista de Mühlfeld, a interesarme por el hombre capaz de encender la llama de la creatividad de un genio que ya se habÃa puesto las zapatillas de estar por casa. Mühlfeld gozó en su tiempo de alta consideración como instrumentista y como persona. De su extrema minuciosidad en lo concerniente al manejo de sus clarinetes tenemos varios testimonios. Una carta del propio Brahms a Clara Schumann en las vÃsperas del estreno privado de las Sonatas op. 120 habla de las precisas instrucciones que el afinador del piano deberá seguir puesto que el clarinete de Mühlfeld “no da mucho margen a otros instrumentos”. Una reciente revisión de los instrumentos utilizados por el clarinetista mostró un notable grado de conservación fruto del cuidado con el que habÃan sido manipulados asà como una cálida sonoridad que, sin duda, fue una de las cosas que debieron cautivar a Brahms. El último encuentro entre ambos artistas fue 9 dÃas antes de la muerte del compositor, acaecida el 3 de Abril de 1897. Mühlfeld siguió desarrollando una intensa actividad en los escenarios de media Europa. En Febrero de 1907 actuó en Madrid y de vuelta a su casa de Meiningen falleció repentinamente de un derrame cerebral el primero de Junio.
Yo descubrà estas cuatro obras en verano y las vivà de cerca. Y el verano es un buen momento para volver a ellas con detenimiento y aprovechar el tiempo lento de los dÃas para disfrutar y conversar acerca de su belleza.
Frase 11 junio, 2006
Escrito por emejota en : Varios , 1 comentario , trackback“Don FermÃn se oscureció en una esquina de la sacristÃa hasta bien entrada la tarde.”
LÃmites 9 junio, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , Añade un comentario , trackbackUna esquela es una lápida de papel. En la edición de “El PaÃs” de este viernes aparece una en la que debajo del nombre del fallecido puede leerse:
“Pateras,
Guantánamo,
Abu Ghraib,
Cayucos,
Haditha…
¿Es que no existe lÃmite?”
No, lamentablemente no existe lÃmite. Lo raro es que quien ha redactado la esquela no se haya dado cuenta todavÃa.
Sonata 9 junio, 2006
Escrito por emejota en : Análisis, Música , 12 comentarios , trackbackLa composición de la Sonata para violÃn y piano Op. 78 de Brahms fue, también, una labor de verano. En esta ocasión, el lugar elegido para el reposo y la tranquilidad fue Pörtschach, en la orilla norte del lago de Worth, a los pies de los Alpes de Carintia. La composición de la Sonata abarcó los veranos de 1878 y 1879 quedando en suspenso durante los meses intermedios, y su precioso tema principal desprende la caracterÃstica serenidad que encontramos en otras composiciones concebidas en una atmósfera similar:

(click aquà para escuchar el fragmento) 27′, 323k, mp3
Como ya apunté en un post anterior, las ideas musicales de Brahms están constituidas por una serie de motivos que serán elaborados a lo largo de la composición. He aquà los motivos (3) que forman el tema principal de la Sonata:

La observación de este ejemplo nos permite descubrir cosas interesantes: en primer lugar, podemos apreciar que Brahms “parcela” los motivos (todos están separados entre sà por una pausa clara o por una respiración de cambio de dicción, como ocurre en el salto de octava que da entrada al tercer motivo) y además se preocupa por asignarles un perfil caracterÃstico que los diferencie del resto: el primer motivo insiste sobre una nota percutida tres veces; el segundo echa mano de los intervalos amplios como contraste con la escala que asciende peldaño a peldaño conformando el tercer motivo (una escala puede venir muy bien para pasajes de transición o de enlace entre secciones). Brahms es previsor. Vemos que los diversos elementos que forman el engranaje melódico están claramente diferenciados y, sin embargo, resulta sorprendente comprobar la manera en que dichos elementos se integran en el contexto de la frase, que fluye con pasmosa naturalidad.
Pasemos ahora de lo general al detalle: Brahms siente predilección por el primer motivo. Le delata la doble repetición del mismo en los compases tercero y cuarto (que es una forma de poner el acento en él) y le delata igualmente la impaciencia: la facilidad que tiene Brahms para el desarrollo motÃvico y las abundantes posibilidades que el material le brinda para ello (tal y como quedará de manifiesto a lo largo de la composición) hacen que la tarea de elaboración comience ya dentro del propio enunciado. En este caso, la repetición del motivo en los compases tres y cuatro ofrecen una variación del modelo original.
Si damos un salto y avanzamos en la partitura damos con un pasaje que muestra la cuidadosa atención que Brahms pone en este motivo y la riqueza expresiva que extrae del mismo. Imposible pasar por alto la armonÃa que lo envuelve, a cargo del piano: entre esos acordes, emparejados de dos en dos, hay una apuesta de futuro al utilizar con entera libertad y delectación intervalos tradicionalmente proscritos. Un acorde de séptima mayor no dice nada nuevo a un oÃdo de hoy, aunque sigue produciéndole el mismo placer, pero está aportando, por ejemplo, una herramienta que la música francesa de finales del XIX y principios del XX explotará a fondo y que necesitará para trasladar a la música la estética de los lienzos impresionistas. Brahms desliza aquÃ, para arropar su idea musical, el mismo acorde sobre el que Satie escribirá su primera Gymnopedia y está apuntando en una dirección que posteriormente transitará la música de jazz. El pasaje no tiene desperdicio:
(click aquà para escuchar el fragmento)15′, 178k, mp3
La totalidad de la composición es un inagotable e imaginativo muestrario de ideas impregnadas de un poderoso aliento poético que lo subordina todo a la emoción.
Apagón 7 junio, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios , trackbackA ver.
Iba a escribir esta noche sobre una obra de Brahms y ya tenÃa preparados las imágenes y los archivos de audio pero cuando he entrado al blog para escribir el post resulta que a Blogger le habÃa dado un ataque, o algo, y ponÃa en una nota en inglés que antes de dos horas por lo menos no le iban a dar el alta. Asà que me he quedado compuesto y sin post.
Qué fastidio.
Pero como soy hombre de costumbres fijas y por aquello de matar el gusanillo se me ha ocurrido una cosa. La explico: hay gente que además o en vez de escribir comentarios en este blog me escribe correos electrónicos (sÃ, la trastienda de este blog es muy movida) y entonces he cerrado los ojos con una mano (la izquierda) y con la otra (la derecha) he elegido al azar una dirección y me he puesto a escribir un post para esa persona. Lo digo para que esa persona esté sobre aviso y no se asuste. Lo digo también para que las demás personas no se sientan de menos. En realidad es un post corriente: va encabezado por un tÃtulo formado por una palabra, como todos los dÃas, y por dentro tiene las mismas letras de todos los dÃas aunque algunas están combinadas de distinta manera porque si no serÃa un post repetido. Y eso no.
Y ahora que lo acabo de mandar y me he puesto el pijama me doy cuenta del que el blog ya respira otra vez.
Qué rabia.
Pero mira qué hora es, las tres y media pasadas, y mañana clase; ahora no me pongo yo a escribir lo de Brahms, qué va, lo dejo para mañana. También dejo pendientes de contestación los dos comentarios al post de abajo, que requieren su tiempo.
Esto son cosas del directo.
Calor 6 junio, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 5 comentarios , trackbackLa visita a la psicóloga ha sido apasionante. Y larga. Tres horas. Visto desde el punto de vista del negocio creo que no le salgo rentable pero este dato dice mucho de lo que verdaderamente le importa, que en este caso soy yo. SÃ, ha sido muy interesante y reconfortante escuchar esa firmeza y al mismo tiempo ese calor que desprendÃan sus comentarios ante mis palabras. La firmeza se necesita para conseguir salir del bache; el calor se necesita para arropar e inspirar confianza en la tarea de recuperar la confianza perdida. Conseguir el punto justo de equilibrio es una de las cualidades que tiene la persona ante la que he estado hablando. Hoy me he dado cuenta de que me falta calor humano, lo echo en falta, necesito un poco más de calor humano aunque me conformo con un poco. Me he dado cuenta también de que he dado calor hasta quedarme frÃo y que no me importa porque esa es mi forma de ser aunque ahora tenga la baterÃa descargada. A la salida me he dado un paseo porque la noche estaba preciosa y me sentÃa tranquilo, sensación ésta que a veces se me olvida. Y ahora sigo tranquilo pero cansado porque han sido tres horas intensas. Creo que voy a descansar bien. Buenas noches a todos.
Espera 6 junio, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , Añade un comentario , trackbackEste es un post que sólo sirve para hacer tiempo.
Estoy un poco inquieto, pero no es una inquietud mala, sino de esas que dicen “a ver qué pasa”. Ya se ha recuperado la psicóloga, al menos lo suficiente como para poder tener la primera entrevista conmigo, asà lo dijo por teléfono el otro dÃa, “lo suficiente como para tener la primer entrevista contigo”, no voy a a sucumbir a la tentación de buscarle las cosquillas a la frase porque me conozco. El caso es que ya se ha recuperado y me ha citado para hoy, para luego. Y eso es algo un poco emocionante porque es como si fuera a hacer un post hablado y en directo, comentarios incluÃdos. Y eso es nuevo y me gusta. De ahà la inquietud y de ahà la espera, y de esa espera este post que sólo sirve para hacer tiempo.
Esta mañana mi abuela ha leÃdo las esquelas del periódico y ha dicho que hoy todos eran jóvenes: 82, 83 y 87. Luego me han llamado de la radio para preguntarme si no me importarÃa opinar sobre un tema serio y les he respondido que preferirÃa opinar sobre Unai Elorriaga y me han dicho que vale y que de acuerdo. Pasan cosas muy raras. El otro dÃa me sacaron de la cama para preguntarme por qué no se morÃa RocÃo Jurado y yo estaba con la legaña puesta y no entendÃa nada y por eso hoy cuando han dicho que querÃan que diera mi opinión sobre un tema serio les he dicho lo de Unai, por si acaso. Lo de Unai al menos es benigno. El domingo salió una entrevista de él en el periódico y decÃa que la gente piensa que escribe a vuelapluma y que no es verdad, que él trabaja seis horas al dÃa y que en ese tiempo a veces no se le ocurre una frase aunque lo tenga todo en la cabeza. Yo le comprendo: hay que destilar la frase, todas las frases, aunque tengas la trama en la cabeza y por eso cuando lo consigues, si lo consigues, te pones muy contento. Unai Elorriaga dice que hasta que le sale la frase salta por la habitación o camina sobre las sillas y puntos suspensivos. A mà me gustarÃa saber qué hay en esos puntos suspensivos.
Mientras esperaba a entrar en antena se escuchaban anuncios de muebles y de una tienda de ropa vaquera y me ha dado por pensar que a lo mejor me ponÃa a hablar con frases cortas y repitiendo trocitos, como hace Unai. Tengo una tendencia al mimetismo un poco extraña pero no lo puedo evitar. Por eso cuando el locutor me ha preguntado si se trataba del último libro de Unai Elorriaga y yo he respondido “Es el tercero. El tercer libro de Unai Elorriaga. Antes hay otros. Hizo uno primero y luego otro” me ha entrado un poco de miedo y un poco de risa y he tenido que echar mano de las subordinadas, que para esto son muy socorridas aunque te dejan sin aire las muy puñeteras.
Luego ha venido el cartero y me ha entregado una carta que me ha hecho mucha ilusión porque a mÃ, lo que más ilusión me hace, es recibir una carta de verdad. Dentro del sobre habÃa: un canon a seis voces plegado por la mitad, dos fotos pequeñas, una foto casi mediana y dos grandes; y luego habÃa un trozo del diario de Paul Klee de 1901. Como ha sido una sorpresa muy agradable he metido las cosas en el sobre y luego las he vuelto a sacar como si las recibiera otra vez. Igual repito después.
Ahora estoy esperando para hacer tiempo. Hace casi 30 grados fuera. La tensión arterial es de 12,8 y 8,2; tengo dos mensajes en el móvil por contestar y tres e-mails para lo mismo.
Ya está.
Brahms 5 junio, 2006
Escrito por emejota en : Música , 2 comentarios , trackbackHe vuelto a caer rendido ante Brahms. Admiro profundamente a Brahms. En él se repite el milagro de Bach, que consiste en la fusión indisoluble entre razón y corazón que se multiplica en emociones, aquà siempre apasionadas. El proceso compositivo de Brahms se basa en la progresiva elaboración de los motivos que constituyen una idea musical. A veces esos motivos son puestos de relieve de manera clara, como ocurre en los primeros compases de la Sonata para Clarinete Op. 120 en los que aparece el tema desnudo, sin armonizar y duplicado a la octava, como si Brahms nos quisiera decir: “de aquà va a salir todo lo que sigue”. Pero lo que sigue no sólo provee de una arquitectura formal y un hilo argumental inagotable a las obras; lo que sigue está prodigiosamente subordinado a la emoción sin excepciones.
Si algún dÃa se escribiera una hipotética “Historia de la cadencia en la música tonal: biografÃa no desafinada” deberÃa figurar obligatoriamente la de la frase inicial del tiempo lento del primer concierto para piano. La cadencia está firmemente asentada en el suelo de la partitura pero Brahms conduce las voces como si reclinara con sumo cuidado en la almohada la cabeza de alguien que descansa. La demora en el reposo (la urgencia que impone la cadencia es esa, reposar) es una solución que convierte en honda poesÃa aquà un procedimiento del lenguaje musical que empezaba a mostrar señales de fatiga.
Brahms componÃa en verano. Alquilaba una casita en la montaña suiza y su oronda figura de barba larga se dejaba ver en largos paseos que tenÃan como finalidad combatir el sobrepeso y en los que encontraba las ideas que luego ponÃa sobre el papel tras una profunda reflexión. Y a través de ellas se expresaba una voz inconfundible, elegante, arrebatadora y pasional siempre, teñida de una honda melancolÃa hacia el final.
A mà Brahms me duele. Los verdaderos poetas son aquellos que te hacen sentir por dentro un ay, que es la misteriosÃsima forma que tiene el alma de manifestar su deslumbramiento ante la pura belleza. Y gozosamente me duelen primores como el segundo concierto para piano (que es primero en tantas cosas), las obras todas para clarinete del crepúsculo (el trÃo, el quinteto, las dos sonatas con piano), la sonata para violÃn en La Mayor, recogida a orillas del lago de Thun entre silencios, y tantas otras.
Brahms debió ser un buen tipo, no exento de cierto misterio, caballero hasta el final. La noche de su muerte acudió a su casa un médico primerizo que estaba de guardia y que redactó el siguiente informe: “Ha dormido hasta la una. Le he preguntado si sufrÃa y me ha respondido: Es tolerable. Después se ha adormecido de nuevo. Hacia las cuatro le he puesto otra inyección y le he preguntado si querÃa beber algo”. Al amanecer el médico salió de la casa y la fiel asistenta doméstica de Brahms tomó el relevo. Fue ella la que refirió haber visto asomar dos lágrimas gruesas de los ojos de Brahms y luego el silencio.
Consulta 5 junio, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios , trackbackHoy tenÃa consulta en el médico pero me he vuelto sin entrar.
Estaba esperando mi turno y, de verdad, el cuerpo me ha dicho que no, que lo dejara. Digo bien, el cuerpo, ha sido el cuerpo el que ha mandado la orden a la cabeza. Yo creo que a veces el cuerpo necesita que le dejen en paz un rato o dos y creo que la medicina no contempla esa posibilidad. Pero aunque yo no soy médico, son casi 25 años de paciente, y eso no quiere decir que sepa de medicina ni que vaya de listillo pero sé algo de mà mismo y de mi relación con la enfermedad. Los médicos le llaman “el proceso”. Y no creo que sea un paciente inconsciente o irresponsable, entre otras cosas porque no me puedo permitir serlo. Pero eso no quiere decir que a veces sientas una llamada interior al reposo o a la renuncia; es como si el cuerpo estuviera un poco harto y te dijera: ahora no, que esperen un poco. Y eso es lo que me ha pasado esta mañana y le he hecho caso y ha sido sorprendente la sensación de profundo alivio que he experimentado al salir a la calle. A lo mejor es un poco raro. O no.
Pulso 3 junio, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios , trackback“Hay quien sabe sentir en los ritmos de la vida diaria algo más que aquello que se ve” (Menchu Gutiérrez)
“porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja / pero sà un pulso herido que sonda las cosas del otro lado” (Federico GarcÃa Lorca)
Regalo 2 junio, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , Añade un comentario , trackbackOrigami es el arte japonés del plegado del papel. El origamista se expresa a través del contacto de los dedos con el papel y la mera mención de esa idea me hace sentir en las yemas de los dedos el cosquilleo suave de una caricia.
Daniel Naranjo es origamista y acaricia los pliegues de papel al otro lado del océano. No hace mucho, escribà en este blog: “me tranquiliza saber que Daniel Naranjo es un poeta que sigue haciendo poemas de papel y palabras, y en ocasiones imagino que me atrevo a pedirle un verso plegado ocho veces con la rima que él quiera”. Para mi sorpresa, este pensamiento lanzado al agua en una botella fue recogido en la orilla del poeta y ahora he recibido respuesta en forma de precioso regalo que he agradecido profundamente y que quiero compartir con los lectores de “La Idea del Norte”.
8 abrazos, Daniel.
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Daniel Naranjo en “La Idea del Norte”: 13 de Marzo de 2006.
Vredaman 1 junio, 2006
Escrito por emejota en : Libros , 4 comentarios , trackbackHoy junto al periódico habÃa un libro. A veces pasa. Otras no. Lo normal es que esté el periódico solo pero hay dÃas que Anabel pone un libro a su lado. Al lado del periódico. Cuando eso pasa es que ella sabe que el libro me está llamando. Eso lo sabe. Anabel. El libro que habÃa hoy junto al periódico es el último de Unai Elorriaga y me he puesto muy contento.
Unai Elorriaga tiene dos libros muy bonitos. Este es el tercero. Seguro que también es bonito. El tercer libro. Unai escribe frases cortas y repite trozos de esas frases después, más cortas todavÃa. Y eso se te pega. Lo de Unai. Puedes escribir un post utilizando frases cortas y repetir trozos después. Puedes repetir trozos. De frases cortas. Lo que pasa es que no puedes hacer de Unai. Sólo Unai es Unai y por eso cuando escribe un libro nuevo me entra una alegrÃa tan grande que no cabe en una frase corta. Ni a trozos. Sólo cabe en una frase larga. Y aun asÃ.
El libro nuevo empieza con esta frase:
“Las plantas, por ejemplo, no toman café con leche”.
Cuando lees esta frase te sorprende y no te sorprende porque es de Unai y te la esperas. Pero siempre sonrÃo. Si abres el libro por otra parte pone esto:
“Hoy no hemos visto la libélula azul. Hoy no estaba; ayer tampoco. Igual está enferma. Yo también suelo estar enfermo algunas veces y no hago las mismas cosas cuando estoy enfermo y antes de estar enfermo. Antes de estar enfermo voy a la escuela; cuando estoy enfermo no. Cuando estoy enfermo lo que hago es mirar mucho por la ventana. Desde la ventana de mi casa se ve una escuela. No la nuestra: otra. Sólo de chicas. Y de monjas. Las monjas casi nunca tienen calor”.
Unai escribe como si las historias las contara un niño que mira las cosas con ojos siempre nuevos y yo siempre me acuerdo de Patricia y de Raquel. Tengo que avisar a Patricia y a Raquel. Por lo del libro.
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“Vredaman”, Unai Elorriaga (Alfaguara)
Unai Elorriaga en “La Idea del Norte”: 10 de Enero de 2006.