Espera

Este es un post que sólo sirve para hacer tiempo.

Estoy un poco inquieto, pero no es una inquietud mala, sino de esas que dicen “a ver qué pasa”. Ya se ha recuperado la psicóloga, al menos lo suficiente como para poder tener la primera entrevista conmigo, así lo dijo por teléfono el otro día, “lo suficiente como para tener la primer entrevista contigo”, no voy a a sucumbir a la tentación de buscarle las cosquillas a la frase porque me conozco. El caso es que ya se ha recuperado y me ha citado para hoy, para luego. Y eso es algo un poco emocionante porque es como si fuera a hacer un post hablado y en directo, comentarios incluídos. Y eso es nuevo y me gusta. De ahí la inquietud y de ahí la espera, y de esa espera este post que sólo sirve para hacer tiempo.

Esta mañana mi abuela ha leído las esquelas del periódico y ha dicho que hoy todos eran jóvenes: 82, 83 y 87. Luego me han llamado de la radio para preguntarme si no me importaría opinar sobre un tema serio y les he respondido que preferiría opinar sobre Unai Elorriaga y me han dicho que vale y que de acuerdo. Pasan cosas muy raras. El otro día me sacaron de la cama para preguntarme por qué no se moría Rocío Jurado y yo estaba con la legaña puesta y no entendía nada y por eso hoy cuando han dicho que querían que diera mi opinión sobre un tema serio les he dicho lo de Unai, por si acaso. Lo de Unai al menos es benigno. El domingo salió una entrevista de él en el periódico y decía que la gente piensa que escribe a vuelapluma y que no es verdad, que él trabaja seis horas al día y que en ese tiempo a veces no se le ocurre una frase aunque lo tenga todo en la cabeza. Yo le comprendo: hay que destilar la frase, todas las frases, aunque tengas la trama en la cabeza y por eso cuando lo consigues, si lo consigues, te pones muy contento. Unai Elorriaga dice que hasta que le sale la frase salta por la habitación o camina sobre las sillas y puntos suspensivos. A mí me gustaría saber qué hay en esos puntos suspensivos.

Mientras esperaba a entrar en antena se escuchaban anuncios de muebles y de una tienda de ropa vaquera y me ha dado por pensar que a lo mejor me ponía a hablar con frases cortas y repitiendo trocitos, como hace Unai. Tengo una tendencia al mimetismo un poco extraña pero no lo puedo evitar. Por eso cuando el locutor me ha preguntado si se trataba del último libro de Unai Elorriaga y yo he respondido “Es el tercero. El tercer libro de Unai Elorriaga. Antes hay otros. Hizo uno primero y luego otro” me ha entrado un poco de miedo y un poco de risa y he tenido que echar mano de las subordinadas, que para esto son muy socorridas aunque te dejan sin aire las muy puñeteras.

Luego ha venido el cartero y me ha entregado una carta que me ha hecho mucha ilusión porque a mí, lo que más ilusión me hace, es recibir una carta de verdad. Dentro del sobre había: un canon a seis voces plegado por la mitad, dos fotos pequeñas, una foto casi mediana y dos grandes; y luego había un trozo del diario de Paul Klee de 1901. Como ha sido una sorpresa muy agradable he metido las cosas en el sobre y luego las he vuelto a sacar como si las recibiera otra vez. Igual repito después.

Ahora estoy esperando para hacer tiempo. Hace casi 30 grados fuera. La tensión arterial es de 12,8 y 8,2; tengo dos mensajes en el móvil por contestar y tres e-mails para lo mismo.

Ya está.

Deja un comentario: