Calor 6 junio, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 5 comentarios , trackbackLa visita a la psicóloga ha sido apasionante. Y larga. Tres horas. Visto desde el punto de vista del negocio creo que no le salgo rentable pero este dato dice mucho de lo que verdaderamente le importa, que en este caso soy yo. SÃ, ha sido muy interesante y reconfortante escuchar esa firmeza y al mismo tiempo ese calor que desprendÃan sus comentarios ante mis palabras. La firmeza se necesita para conseguir salir del bache; el calor se necesita para arropar e inspirar confianza en la tarea de recuperar la confianza perdida. Conseguir el punto justo de equilibrio es una de las cualidades que tiene la persona ante la que he estado hablando. Hoy me he dado cuenta de que me falta calor humano, lo echo en falta, necesito un poco más de calor humano aunque me conformo con un poco. Me he dado cuenta también de que he dado calor hasta quedarme frÃo y que no me importa porque esa es mi forma de ser aunque ahora tenga la baterÃa descargada. A la salida me he dado un paseo porque la noche estaba preciosa y me sentÃa tranquilo, sensación ésta que a veces se me olvida. Y ahora sigo tranquilo pero cansado porque han sido tres horas intensas. Creo que voy a descansar bien. Buenas noches a todos.
Espera 6 junio, 2006
Escrito por emejota en : Asuntos propios , Añade un comentario , trackbackEste es un post que sólo sirve para hacer tiempo.
Estoy un poco inquieto, pero no es una inquietud mala, sino de esas que dicen “a ver qué pasa”. Ya se ha recuperado la psicóloga, al menos lo suficiente como para poder tener la primera entrevista conmigo, asà lo dijo por teléfono el otro dÃa, “lo suficiente como para tener la primer entrevista contigo”, no voy a a sucumbir a la tentación de buscarle las cosquillas a la frase porque me conozco. El caso es que ya se ha recuperado y me ha citado para hoy, para luego. Y eso es algo un poco emocionante porque es como si fuera a hacer un post hablado y en directo, comentarios incluÃdos. Y eso es nuevo y me gusta. De ahà la inquietud y de ahà la espera, y de esa espera este post que sólo sirve para hacer tiempo.
Esta mañana mi abuela ha leÃdo las esquelas del periódico y ha dicho que hoy todos eran jóvenes: 82, 83 y 87. Luego me han llamado de la radio para preguntarme si no me importarÃa opinar sobre un tema serio y les he respondido que preferirÃa opinar sobre Unai Elorriaga y me han dicho que vale y que de acuerdo. Pasan cosas muy raras. El otro dÃa me sacaron de la cama para preguntarme por qué no se morÃa RocÃo Jurado y yo estaba con la legaña puesta y no entendÃa nada y por eso hoy cuando han dicho que querÃan que diera mi opinión sobre un tema serio les he dicho lo de Unai, por si acaso. Lo de Unai al menos es benigno. El domingo salió una entrevista de él en el periódico y decÃa que la gente piensa que escribe a vuelapluma y que no es verdad, que él trabaja seis horas al dÃa y que en ese tiempo a veces no se le ocurre una frase aunque lo tenga todo en la cabeza. Yo le comprendo: hay que destilar la frase, todas las frases, aunque tengas la trama en la cabeza y por eso cuando lo consigues, si lo consigues, te pones muy contento. Unai Elorriaga dice que hasta que le sale la frase salta por la habitación o camina sobre las sillas y puntos suspensivos. A mà me gustarÃa saber qué hay en esos puntos suspensivos.
Mientras esperaba a entrar en antena se escuchaban anuncios de muebles y de una tienda de ropa vaquera y me ha dado por pensar que a lo mejor me ponÃa a hablar con frases cortas y repitiendo trocitos, como hace Unai. Tengo una tendencia al mimetismo un poco extraña pero no lo puedo evitar. Por eso cuando el locutor me ha preguntado si se trataba del último libro de Unai Elorriaga y yo he respondido “Es el tercero. El tercer libro de Unai Elorriaga. Antes hay otros. Hizo uno primero y luego otro” me ha entrado un poco de miedo y un poco de risa y he tenido que echar mano de las subordinadas, que para esto son muy socorridas aunque te dejan sin aire las muy puñeteras.
Luego ha venido el cartero y me ha entregado una carta que me ha hecho mucha ilusión porque a mÃ, lo que más ilusión me hace, es recibir una carta de verdad. Dentro del sobre habÃa: un canon a seis voces plegado por la mitad, dos fotos pequeñas, una foto casi mediana y dos grandes; y luego habÃa un trozo del diario de Paul Klee de 1901. Como ha sido una sorpresa muy agradable he metido las cosas en el sobre y luego las he vuelto a sacar como si las recibiera otra vez. Igual repito después.
Ahora estoy esperando para hacer tiempo. Hace casi 30 grados fuera. La tensión arterial es de 12,8 y 8,2; tengo dos mensajes en el móvil por contestar y tres e-mails para lo mismo.
Ya está.