Brahms

He vuelto a caer rendido ante Brahms. Admiro profundamente a Brahms. En él se repite el milagro de Bach, que consiste en la fusión indisoluble entre razón y corazón que se multiplica en emociones, aquí siempre apasionadas. El proceso compositivo de Brahms se basa en la progresiva elaboración de los motivos que constituyen una idea musical. A veces esos motivos son puestos de relieve de manera clara, como ocurre en los primeros compases de la Sonata para Clarinete Op. 120 en los que aparece el tema desnudo, sin armonizar y duplicado a la octava, como si Brahms nos quisiera decir: “de aquí va a salir todo lo que sigue”. Pero lo que sigue no sólo provee de una arquitectura formal y un hilo argumental inagotable a las obras; lo que sigue está prodigiosamente subordinado a la emoción sin excepciones.

Si algún día se escribiera una hipotética “Historia de la cadencia en la música tonal: biografía no desafinada” debería figurar obligatoriamente la de la frase inicial del tiempo lento del primer concierto para piano. La cadencia está firmemente asentada en el suelo de la partitura pero Brahms conduce las voces como si reclinara con sumo cuidado en la almohada la cabeza de alguien que descansa. La demora en el reposo (la urgencia que impone la cadencia es esa, reposar) es una solución que convierte en honda poesía aquí un procedimiento del lenguaje musical que empezaba a mostrar señales de fatiga.

Brahms componía en verano. Alquilaba una casita en la montaña suiza y su oronda figura de barba larga se dejaba ver en largos paseos que tenían como finalidad combatir el sobrepeso y en los que encontraba las ideas que luego ponía sobre el papel tras una profunda reflexión. Y a través de ellas se expresaba una voz inconfundible, elegante, arrebatadora y pasional siempre, teñida de una honda melancolía hacia el final.

A mí Brahms me duele. Los verdaderos poetas son aquellos que te hacen sentir por dentro un ay, que es la misteriosísima forma que tiene el alma de manifestar su deslumbramiento ante la pura belleza. Y gozosamente me duelen primores como el segundo concierto para piano (que es primero en tantas cosas), las obras todas para clarinete del crepúsculo (el trío, el quinteto, las dos sonatas con piano), la sonata para violín en La Mayor, recogida a orillas del lago de Thun entre silencios, y tantas otras.

Brahms debió ser un buen tipo, no exento de cierto misterio, caballero hasta el final. La noche de su muerte acudió a su casa un médico primerizo que estaba de guardia y que redactó el siguiente informe: “Ha dormido hasta la una. Le he preguntado si sufría y me ha respondido: Es tolerable. Después se ha adormecido de nuevo. Hacia las cuatro le he puesto otra inyección y le he preguntado si quería beber algo”. Al amanecer el médico salió de la casa y la fiel asistenta doméstica de Brahms tomó el relevo. Fue ella la que refirió haber visto asomar dos lágrimas gruesas de los ojos de Brahms y luego el silencio.

2 pensamientos en “Brahms

  1. lucienne

    Hace unos anos, en Hamburgo, dormimos con una amiga en un hotel cerca de la casa natal de Brahms… Descubri entonces que era de alli, de este Norte de Alemania que tanto me gusta desde que lo descubri con 15 anos (intercambio de un mes de chicos escolares). No sabia que le gustaban los Alpes suizos! – tengo que leer algo sobre él cuando volveré a casa – Y a ti, te inspirarian algo?
    He escrito hace 15 anos un cuento sobre la muerte de Mozart.Novelada, claro.Me imaginé de que le acompanaba en sus ultimos momentos Süssmayer… todo un programa.
    Un abrazo fuerte.

  2. emejota

    Hola Lucienne!

    A mí me fascina todo lo que tenga nieve encima o alrededor, otra cosa es que me inspire algo. La inspiración para mí suele consistir en quedarme muy quieto y sentir una cosa en el pecho que da vueltas, despacio. Y a veces se te ocurre algo y otras no. Casi siempre no.

    Me gustaría mucho leer ese relato. En realidad, la práctica totalidad de lo que sabemos sobre los grandes compositores es novelado. Tengo una teoría al respecto que podíamos comentar algún día en un post. Precisamente cito el informe de este médico joven porque debido a las circunstancias en que fue redactado seguramente ahí encontramos lo que un amigo mío denomina “el aliento” del personaje, es decir, su proximidad, más que en otras fuentes documentales de vocación biográfica.

    Un abrazo fuerte.

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