Golpe

Esta madrugada he acusado el golpe.

Obsérvese el matiz: no he acusado un golpe, he acusado el golpe. Lo primero introduce el matiz de lo imprevisto, de lo inesperado; lo segundo dice lo contrario. Pues yo esta madrugada he acusado el golpe. Y es que también en la mente funcionan las leyes de la física y la gravedad. Es como el efecto de una pelota al caer: cuando te das un batacazo contra el suelo, lo primero te duele, mucho, pero luego hay un efecto rebote en el que, momentáneamente, te sientes suspendido en el aire, y entonces a lo mejor dejas pasar las horas por el placer de verlas pasar, alguien te habla de la luz de noviembre en una botella e incluso te pones a ver “El quinteto de la muerte” y te ríes un buen rato. Pero sabes que la pelota volverá a caer, esta vez con menor impulso, de tal forma que se queda quieta en el suelo todo el rato y te sale el moratón.

Los psicólogos dicen que cuando estás deprimido lo ves todo negro y a mí me desconcierta semejante exhibición de agudeza deductiva. Pero yo los desconcierto a ellos cuando les respondo si ese no será el estado real, que no ideal, de las cosas dado el panorama circundante en el que nos movemos, ellos y nosotros, aunque haya una mesa por medio (el que hizo esa mesa también está incluído en el lote).

En fin, no es momento para entrar en eso. Quizá en otra ocasión. Ahora ha venido mi hermano: mi hermano es un héroe. Quizá no viene a cuento afirmar eso en este post pero a mí me apetecía decirlo. Antes ha venido mi abuela de 94 años que ha dicho que últimamente no oye nada pero que no se va a poner audífono hasta que no sea vieja.

8 pensamientos en “Golpe

  1. Fernando

    Mariano: pocos consejos pueden darse… Espero que no falte tu capacidad -tan envidiable- de identificar la situación y/o sus fases o efectos… Eso evita la desazón añadida de no entender lo que le pasa a uno…

    Un abrazo

    Fernando

  2. emejota

    Siberia: ¿eres mi hermano o mi abuela? Es broma. Sí, sé perfectamente que en el fondo viene a cuento (por eso lo cuento). Lo de mi abuela, pues no sé, estará en lo cierto pero cada vez acierta menos con el oído.

    Un abrazo

  3. emejota

    Fernando: Unamuno solía exclamar “¡bendita normalidad!” porque, para él, la desazón venía dada, paradójicamente, por su capacidad identificativa y analítica de las cosas. Yo no sabría decirte en estos momentos.

    Muchas gracias y otro abrazo para tí.

  4. Anonymous

    Entonces su hermano es uno de los pocos.
    Yo también conocí a alguién que fue un HÉROE, aunque no se le tratase como tal.
    Lo echo mucho de menos.

    El mundo necesita de esos HÉROES. Cada vez son menos.

    Enhorabuena por su Blog.

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