Archivo por días: 3 mayo, 2006

Medios

Hoy hemos presentado en rueda de prensa el concierto de los chavales de Leioa y casi nos podíamos haber ido a tomar unas copas al bar de al lado con los chicos de la prensa: había el mismo número de personas en la mesa que de periodistas en las sillas. Eso ha motivado que una vez hechos los deberes, los unos hablando, los otros escribiendo, la reunión haya derivado hacia una exposición de reflexiones en voz alta sobre la decisiva importancia de los medios de comunicación como eslabón fundamental en la cadena de divulgación cultural.

Uno de los empresarios patrocinadores del evento, avezado en estas lides, ha dicho con toda la razón que de nada sirve emplear todos los esfuerzos habidos y por haber en traer algo por muy interesante que sea si la prensa no hace lo que, por otra parte, es su obligación: informar, transmitir, ser mediador entre la fuente de información y el receptor. Puedes traer a un premio Nobel pero necesitas, primero, que la gente se entere y luego, por supuesto, que decida libremente si tal premio Nobel le cae simpático como para hacerle una visita.

Yo me he atrevido a decir que todos hablamos de manera recurrente de la carencia de iniciativas culturales, somos especialmente críticos con eso, sobre todo por estas latitudes, así lo opina la gente en los corrillos y los periodistas desde sus respectivos medios. Y hacen bien. Pero a veces da la sensación de que la cultura es una señora a la que estamos esperando porque de un momento a otro va a entrar por la puerta, que es una forma de decir que nuestra actitud ante ella, siendo crítica, es pasiva. Y he añadido que en el contexto en el que estamos empleando el término, la cultura es un proceso complejo en el que intervienen muchos factores y muchas sensibilidades: la sensibilidad de los gestores y programadores para dar con el evento adecuado y la sensibilidad de los patrocinadores (públicos o privados) para comprender la importancia de apoyar un determinado proyecto, por ejemplo; pero también se requiere de la sensibilidad de los medios de comunicación para que asuman la importancia decisiva de su misión como portavoces. Hasta el público, destinatario fundamental del proceso, interviene en esta cadena con su respuesta.

A lo que voy es que es muy fácil denunciar la falta de iniciativas culturales desde una columna de opinión o desde unos micrófonos; y mostrar desde el púlpito mediático los brazos abiertos para acoger, bienvenidas sean, las actividades que en este campo se planteen produce un indudable efecto de cara a la audiencia que, en muchas ocasiones, no se corresponde para nada con la realidad. Por supuesto que el criterio selectivo es libre, tanto para los medios como para el público, pero creo que en todo caso son los medios los que deberían dejar al público la última palabra al respecto, siquiera por respeto. Hoy la prensa no ha estado a la altura. O quizá los niños de Basilio Astúlez o nosotros mismos no estamos a la altura de la prensa. Desde luego, eso no nos influye anímicamente porque tanto nosotros como nuestros patrocinadores como la gente que ya ha empezado a interesarse por la actividad creen en el proyecto y en él vamos a seguir trabajando, con o sin apoyo mediático. Pero lo que está claro es que algo no encaja.