Bergman

La Flauta Mágica de BergmanSi alguien tiene curiosidad por ponerle voz y rostro a estas líneas, queda emplazado en el Foro de la FNAC de Zaragoza el próximo mes de Mayo, en fecha que se concretará en breve. Voy a tener oportunidad de hablar allí sobre la adaptación cinematográfica de “La Flauta mágica” de Mozart que el director sueco Ingmar Bergman realizó en 1975 y que acaba de salir en dvd dentro de la colección “Filmoteca FNAC”. El proyecto me resulta muy estimulante. Pretendo ocuparme por separado de las cuestiones musicales y escénicas que plantea la obra para interrelacionarlas posteriormente poniendo de relieve, de esta manera, la función de Bergman como verdadero intérprete de esta partitura.

El papel de Bergman en este sentido es muy interesante: él, hombre de teatro y de cine, se enfrenta al reto de traducir al lenguaje fílmico una representación escénica sin traicionar los principios de ésta pero sin desaprovechar los recursos de aquél. El espacio escénico teatral es limitado, el cinematográfico es infinito. Conjugar hábilmente ambos es una tarea que a Bergman, sin duda, le debió resultar apasionante, como apasionante nos resulta a nosotros descubrir, desde los primeros compases de la obertura, que el realizador delega en una pequeña espectadora que asiste a la representación (elegida mediante un leve zoom entre el mar de rostros que se asoman a la pantalla) una misión importante: es a través de la mirada inocente y embelesada de una niña por donde podremos acceder a este cuento de hadas, con todo lo que ello supone. Al decidirlo así, Bergman se decanta por una versión muy particular de la historia que opera por reducción en favor de la sencillez de las emociones puras. Es un matiz esencial a tener en cuenta. Los cuentos de hadas hay que vivirlos con corazón de niño.

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