Archivo por días: 28 marzo, 2006

Identidad

Escribo mientras espero que, de un momento a otro, llegue Pablo para que le eche un cable con la Armonía así que igual lo tengo que dejar a medias y luego lo termino.

Me ha dado por pensar esta mañana que quizá este blog esté atravesando una pequeña crisis de identidad, como el gato del post de abajo. A lo mejor me equivoco pero digo yo que si me ha dado por pensarlo por algo será. El caso es que me doy cuenta de que me están pasando muchas cosas y, cosa rara, no estoy reflejando aquí apenas alguna cuando se supone que este blog nació para eso. Pero el caso es que no me sale. Y no es que no quiera, ya me conoces, es que no me sale; me pongo a ello y nada. Sólo me salen cosas tangenciales.

A lo mejor es que estoy viviendo las cosas muy deprisa y yo necesito que se posen un poco para que se dejen atrapar en palabras, no sé, pero se supone que, por ejemplo, ayer debí escribir con toda la satisfacción que sentía en esos momentos (y siento) que conseguí de Julio el “sí” para embarcarnos en el proyecto de un experimento documental que tiene a 5 secuencias pianísticas mozartianas como pretexto para que la cámara capte mi relación táctil con la música: que teniendo una limitación física importante, yo “necesito” el contacto físico con la música de Mozart (quizá por eso he conseguido seguir tocando, por una necesidad interior que me es imprescindible); que yo no extraigo música de la partitura, sino que la partitura para mí es un mapa táctil que me permite desenvolverme por el teclado buscando una respuesta particular sin la cual no es posible elaborar una estructura sonora satisfactoria y coherente. Es a través del tacto donde yo me encuentro con la música. Y eso lo descubrí, paradójicamente, cuando mis manos se dañaron y tuve que poner todos los sentidos en ellas. Por eso escribí en un post lejano que yo descubrí mi lugar ante el piano el día que perdí mis manos. Y es verdad.

Ahora que lo pienso, mira qué contradicción: entro al blog en estos minutos de espera para decir que no me sale decir las cosas que me están pasando y como ejemplo me pongo a contar una. Pero estoy seguro que si hubiera entrado para hablar de ello me habría quedado en blanco mirando la intermitencia del cursor, como me pasó ayer hasta que, cansado, me puse a hacer otra cosa y entonces me vino a la cabeza una canción que hace años que estoy intentando identificar. Y claro, aquí no me puedo poner a cantarla por si alguien me puede echar una mano.

(viene Pablo, luego sigo)

Ya se ha ido Pablo. Por cierto, que he ampliado algo el texto anterior así que ya que estás, reléelo, anda.

Bien, pues que debe ser eso, la prisa; voy un poco acelerado, lo reconozco (ayer le expuse a Julio el proyecto con una pasión bastante acelerada, me temo, espero que no se asustara: Julio, no te me asustes, ¿eh?) y este blog nació para que se expresara mi yo más reflexivo. Creo que me voy a agarrar a esa idea: que no se trata de una crisis de identidad sino de un problema temporal de tempo(valga la redundancia). Sí, eso va a ser. En cualquier caso, observo que, a pesar de todo, sigues ahí. Y tu presencia, que es plural y siempre bienvenida, me suscita muchas preguntas y mucha curiosidad: quién eres, qué buscas, qué encuentras, si sabrías ponerle título a la canción que busco…