Primavera

La primavera es una trampa. Eso seguro.

Han dicho en el telediario que la primavera entraba a las 19:25 y ese adelanto (hablo de la tarde del 20 de Marzo) ya me ha parecido muy sospechoso. A mí de pequeño me llamaba mucho la atención cuando salía el hombre del tiempo en la tele y decía que mañana hacía su entrada el invierno a las 13:50, por ejemplo, porque me parecía admirable la seguridad y la precisión con la que lo decía. Si la estación que fuera entraba a horas presentables, yo hacía una cosa que entonces me parecía de lo más natural: me asomaba al balcón a la hora justa a mirar, a ver si notaba algo, un cambio, qué se yo. Desde pequeño me ha gustado fijarme en detalles absurdos a los que, sin pretenderlo, asigno una importancia decisiva como, por ejemplo, apreciar que “Casablanca” dura 102 minutos. Saberlo me tranquiliza muchísimo.

A las 19:25 de la tarde de hoy, los pájaros estaban muy chillones y justo en ese instante ha pasado a mi lado, raudo y veloz, un tren de mercancías que me ha traído a la cabeza una metáfora: ahí se va el invierno, ha recogido los bártulos, los abrigos, la nieve, las noches largas, la niebla con su adjetivo imprescindible colgado de un imperdible: persistente (luego vendrá el verano con el adjetivo pertinaz colgando de la sequía) y hasta las bolas del árbol de navidad. Es hora de dar el relevo.

La primavera es una trampa. Seguro. Nos empeñamos en adornarla con tópicos que hablan de la exuberancia de la vida, de enamorados que pasean por el campo lleno de flores y cosas así que son verdad y son muy bonitas pero no nos damos cuenta de que lo hacemos para disimular que no podríamos soportar lo contrario: una mañana cristalina, de cielo rabiosamente azul y pájaros chillones, de olores a dulce y limón, un señor en bata blanca te dice que te quedan tres meses y mirar por la ventana y ver ese fulgor tan grosero debe hacer que te des de bruces con la espantosa verdad: que al universo que estalla en savia nueva le importas un pimiento. Hay que morirse en invierno. Y pon el mismo escenario, con la brisa vivificante y la luz magnífica del mediodía que saca los colores a las flores e imagina que el amor que te ha citado en un rincón del jardín junto a la fuente rumorosa te dice: ahí te quedas. Y los segundos que suceden a esa frase póstuma y demoledora te hacen darte cuenta de que ese decorado que te rodea es una horrorosa pesadilla.

Hay que estar precavidos: que lo que tenga que pasar pase en otro momento, a ser posible. En primavera no, ni hablar. Bastante tenemos ya con las alergias, los granos de los adolescentes, las hormonas poniéndose nerviosas, las euforias, las depresiones y puede que hasta todo eso junto. Y los bichos.

La primavera es el prodigio renovado de un misterio que bosteza, se sacude la pereza y se despierta. Y deslumbra. Pero no bajes la guardia mientras contemplas el espectáculo. Estás avisado.

6 pensamientos en “Primavera

  1. Comandante Norton

    Solo hay un ente que sabe exactamente cuando llega la primavera, “el Corte Ingles”. Cuando me avisa a través del TV me quito el abrigo. Por el contrario me lo pongo cuando llegan las morcillas a la carnicería porque marcan la entrada del invierno. No nos olvidemos tampoco del maravilloso mundo de los fascículos (de todo tipo), éstos nos marcan la entrada del Otoño.

  2. Anonymous

    Querido Mariano, te olvidas de la afamada “Astenia Primaveral” cuyos sintomas son:
    * Tristeza inexplicable
    * Irritabilidad
    * Falta de apetito
    * Cierta perdida de memoria
    * Tensión arterial baja
    * Tono vital bajo
    * Ausencia de interes sexual
    * Dolor de cabeza
    * Malestar general
    * Debilidad muscular
    * Etc…
    (y asi 3 meses…)
    ¡FELIZ PRIMAVERA A TODOS!

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