Click 12 marzo, 2006
Escrito por emejota en : CineSonrÃe.

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Si Kirsten Dunst me hiciera posar para una foto yo pensarÃa mientras tanto que una vez estuve en casa de un pianista famoso que guardaba con entusiasmo en vÃdeo una pelÃcula normalita sólo porque en el minuto 28 aparecÃa un árbol precioso al fondo del encuadre. Y pensarÃa eso porque algo asà me pasa con “Elizabethtown” (Cameron Crowe, 2005), que si hubiera sido rodada en los años 40 por la RKO a las órdenes de un Garson Kanin con la propia Kirsten Dunst serÃa recordada como un “clásico amable” de la comedia (que es el eufemismo que se suele emplear cuando una comedia no es redonda pero cae simpática y da apuro decÃrselo a la cara) y no como la comedia romántica “sin más”, o “del montón” que es como habitualmente se la despacha. No es lo mismo ser un clásico amable que una comedia sin más, hay cierta diferencia de grado. Quizá la clave esté en el paso del tiempo, que puede aportar solera, como al vino, o lo puede echar a perder.
En cualquier caso, lo que destaca de manera especial en “Elizabethtown” es el papel de Kirsten Dunst, que se apodera de su personaje y hasta se pone a la música de fondo como perfume para enamorarte. Todos los elementos armonizan en torno a ella. A su lado, no sabemos si Orlando Bloom vale para la comedia o no, pero tampoco importa mucho. Parece que sà en los primeros momentos de la pelÃcula, cuando todavÃa no ha subido al avión donde le espera un hada vestida de azafata, pero desde ese instante su función pasa a ser la de acompañamiento de la melodÃa principal. A mÃ, que tanto miedo me dan los aviones (sobre todo por el ruÃdo) me tranquilizarÃa mucho saber que a bordo viaja Kirsten Dunst haciendo su papel en “Elizabethtown”. Y seguro que no harÃa falta que me dijera “sonrÃe” para sacarme la foto.
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