TPs

Llevo días diciéndome: que no se termine la semana sin anotar que tiene narices lo de los TPs de este año, así que voy a ello.

Tiene narices lo de los TPs de este año. Que la emisión de la gala de entrega de los únicos premios de televisión que otorga la propia audiencia haya sido rechazada por la totalidad de las cadenas demuestra un desprecio por los televidentes increíble. Entonces ¿a qué tanta importancia a los shares y a los índices de audiencia? También es una falta de respeto a una revista que lleva la friolera de 40 años informando puntualmente a los sufridos espectadores de la programación de las cadenas. Ya que a las cadenas les sale gratis la publicidad qué menos que un aprecio, ¿no?. Pues ni caso. Con la paciencia que tienen que tener estas publicaciones y el mérito que supone informar por adelantado de una parrilla a sabiendas que no sirve para nada porque se va a cambiar caprichosamente a golpe de contraprogramación para intentar hacerse con una audiencia que luego no es tenida en cuenta. No entiendo nada.

En realidad, ninguna cadena ha querido emitir la gala porque están todas de uñas entre sí y ninguna está dispuesta a decir en sus informativos que la rival se ha llevado 7 premios y aquí sólo 5. Por eso la otra tarde, en Cuatro, se protestó porque cada cadena sólo había informado de sus propios premios, omitiendo los de los demás. Luego dijeron que en Cuatro no iban a ser tan malos y que los iban a decir todos. Fue todo un detalle, las cosas como son, lo que pasa es que luego lo fastidiaron diciendo que “de lo que no cabe ninguna duda es que Televisión Española es la gran perdedora de este año”, en alusión al bajo número de premios obtenido. Oiga usted, la gran perdedora de este año ha sido su cadena, leches, que no ha sacado ni uno. Es que llevamos poco tiempo en antena. Pues estaban nominados, oiga.

Pero el trasfondo de todo lo anterior deja entrever un fenómeno emergente que debería empezar a inquietar a las cadenas y al que, sin embargo, no están dando la importancia que se merece, creo yo. La gala fue retransmitida por Internet y ese detalle arroja una luz muy importante sobre un hecho incuestionable: hay otras pantallas, y cada vez adquieren mayor importancia. Cada noche, hay un prime time paralelo a las cadenas que tiene lugar en los propios televisores (el consumo de dvd´s sigue disparado al alza, a la gente le gusta diseñar su propia programación) y en los monitores (hay muchísimos miles de personas navegando por Internet). El contenedor de la audiencia tiene un agujero que se va ensanchando y por el que se va un número cada vez mayor de espectadores. Y por eso están todas las cadenas tan nerviosas y haciendo cosas rarísimas como sembrar un programa y arrancarlo de raíz al segundo día. Ellos sabrán lo que hacen.

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