Masterclass

Martin ScorseseLos de la FNAC se siguen portando en lo que a cine en dvd respecta, hay que reconocerlo. A la vuelta de estantería me encontré el jueves frente al doble dvd “A personal journey with Martin Scorsese through american movies” que viene a ser una masterclass en tres capítulos de 75 minutos sobre la evolución de la historia del cine americano.

La serie se rodó en 1995 promovida por el British Film Institute dentro de los actos de conmemoración del centenario del cine y aquí fue editada en libro pero el libro era como si te pasaran los apuntes de clase. Ahora es distinto: ahora puedes matricularte y asistir a las clases. La matrícula no es cara (17 euros el doble dvd, 225 minutos de erudición subtitulada y enriquecida con abundante material fílmico) y cuando te dan el temario del curso se te abre el apetito cuando lees cosas como: “El director como contrabandista: la exploración de territorios oscuros (Jacques Tourneur y Max Ophuls)”; “Los ilusionistas y el color: el color, reflejo de emociones”; también figura el capítulo “Raoul Walsh y la disciplina fecunda” sin olvidar el ejercicio práctico: “4 usos del cinemascope”.

Aunque desde los créditos y en el mismo prólogo deja bien claro que se trata de un recorrido personal, Scorsese no está solo: ante el estrado de oradores comparecen John Ford (aunque se limita a decir no, no sé, y no de nuevo ante la impotencia de Peter Bogdanovich), Fritz Lang, expansivo y haciendo gala de su habitual desencanto en sus apreciaciones sobre la condición humana, Capra, Sirk, Vidor, Wilder

Al inicio del recorrido me sorprendió que Scorsese subordinara el análisis técnico a un enfoque sociológico (digámoslo así) de la evolución del cine americano y aunque en los primeros instantes eso me desconcertó un poco porque llegué a pensar que el recorrido se iba a quedar en la epidermis, enseguida aprecié el acierto de la estrategia: la lección de Scorsese nos aporta una herramienta fundamental para colocarnos adecuadamente ante las películas, sobre todo ahora que todo el mundo habla de cine: nos enseña la importancia básica del contexto y del momento. Puede parecer una obviedad pero es el error más común en el que tendemos a caer. No podemos acercarnos a “Código del hampa” o “Los violentos años 20” con la misma mirada con la que nos asomamos a “El Padrino”; si lo hacemos así, fracasaremos, y nuestro fracaso será doble porque al no sintonizar adecuadamente el dial de esas películas de los años 30 perderemos un eslabón importante en la cadena evolutiva que nos conduce ante el señor Corleone con plenos poderes de comprensión.

Interesantísimas también las observaciones de Scorsese sobre la serie B como campo de experimentación y, por tanto, verdadero terreno abonado para el desarrollo del cine al verse sometido el director a una menor presión por parte de los ejecutivos del estudio. En realidad, todo es interesante en estas tres clases que Martin Scorsese efectúa sentado y mirándote fijamente a los ojos entre secuencia y secuencia. Por cierto, me gusta la voz de Scorsese. Hay voces que se escuchan con agrado, independientemente del interés que despierte en tí lo que esa voz te transmite. Y una advertencia: Scorsese tiene una llamativa tendencia a desvelar el desenlace de las películas, se diría que la frase más reiterada es “al final…”, aunque ese final, en ocasiones, no sea un elemento imprescindible en lo que se está contando. Vaya esta advertencia para quienes se sientan animados a apuntarse al curso y no hayan visto “El último refugio”, de Raoul Walsh, “Duelo al sol”, de King Vidor, un buen puñado de las películas de gangsters de la Warner y tantas otras más.

Lo de Scorsese aquí tiene algo de Sagan (tiene muchas estrellas también). Y tan bien.

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