Archivo por días: 22 febrero, 2006

Tensión

Estoy muy contento.

Esta mañana no, pero ahora estoy muy contento. Y es que tanta preocupación porque no me suba la tensión arterial y resulta que ayer a última hora una bajada de tensión eléctrica fulminó la fuente de alimentación de mi ordenador de sobremesa (escribo este post desde el portátil, a lo mejor me sale por eso la voz un poco rara pero soy yo, que conste) y provocó un infarto a mi dvd Philips que ha resultado mortal. Afortunadamente, esta vez el router adsl no se ha visto afectado; digo esta vez porque ya ocurrió una vez. La compañía eléctrica se desentendió del asunto en su día así que la opción “reclamación” la he desechado y al punto de la mañana he decidido ser práctico y actuar rápido llamando a los forenses de la técnica: lo del ordenador estará para mañana, es una avería normal (alivio) aunque habrá que desembolsar unos euros (qué le vamos a hacer).

Lo del dvd me preocupaba más, la verdad, sobre todo porque era un dvd multizona, es decir, preparado para admitir dvd´s de todas las regiones (en la geografía del dvd, el mundo está dividido en 6 zonas). El técnico le ha practicado una operación de urgencia y a mediodía ha llamado para darme el pésame: no se ha podido hacer nada. La autopsia había confirmado, de todas maneras, que el asunto era irreversible. Para animarme me ha dicho que el último modelo de la misma gama costaba tan sólo 48 euros. ¿Sólo 48? Sí, 48, piensa, además (ha añadido viendo que sus palabras me consolaban un poco) que si se hubiera podido reparar la operación te habría salido más cara. Entonces le confesado mi pecadillo: mi difunto dvd tenía truco, por lo de la multizona. Él: ¿tanto te merece la pena lo de la multizona? Yo: pues hombre, teniendo dvd´s zona 1 (americanos/canadienses) en una cantidad de tres cifras ya me dirá usted. Pero ha resultado que no, que el hombre se ha hecho el sueco (porque se lo ha hecho, que se le ha notado mucho) y ha actuado como que no sabía de qué iba la cosa, seguramente movido por algún escrúpulo de moral digital. En resumidas cuentas: que no le ha dado la gana de multizonearlo a pesar de mis reiteradas peticiones y de mi aflicción por tan sensible pérdida.

Me he asomado a internet a la tienda de confianza donde compré el difunto reproductor y, efectívamente, estaba el modelo referido por el técnico, y además de rebajas, por la módica cantidad de 99 euros. ¿Módica? El servicio técnico me lo vende por 48, señores. Pero entonces me ha surgido un dilema: costaba el doble, sí, pero me lo enviaban “multizoneado”… por 72,12 euros más, aclarando, eso sí, que el precio estaba motivado por las delicadas manipulaciones que se debían realizar al aparato para conseguir el fin deseado.

Como soy de los que no se rinden fácilmente (bueno, para algunas cosas) he recurrido al oráculo (Google) y he puesto: “multizona”, “philips” y el nombre del modelo en cuestión y en un par de segundos me he encontrado en un foro de técnicos del asunto confirmando por activa y por pasiva que la delicada intervención necesaria para poder ver dvd´s de todo el mundo en dicho modelo consistía únicamente en teclear desde el mando a distancia del propio aparato un código de 6 números. Punto. Es decir, que por teclear 6 números del mando a distancia hay quien te cobra 72,12 euros. Cómo nos toman el pelo.

He decidido jugármela: me he pasado por el servicio técnico y he dicho que me lo llevaba, que lo había pensado mejor, que total, a ese precio, aunque no fuera multizona merecía la pena. He salido con paso tranquilo, para que no se me notara la excitación, pero en cuanto he llegado a casa me he puesto a montar el cotarro a toda velocidad, con la inquietud del “a ver qué pasa”. En ese momento ha llegado mi madre, perfecto, va a haber público y todo, y quitándole el abrigo rápidamente le he hecho sentarse frente al televisor. Ella: ¿qué pasa?. Yo: ahora vas a ver qué pasa. He puesto “Palm Beach”, de Preston Sturges, inolvidable screwball y pedazo de zona 1, esto es, incompatible con nuestra zona 2, que es la zona europea. En la pantalla azul de la tele ha aparecido lo siguiente:

“Wrong region”

“No funciona, hijo”, ha dicho mi madre, que por eso ha dicho lo de hijo. “De eso se trata”, he contestado haciéndome el misterioso, como quien va a hacer un truco de magia. Me he puesto frente al aparato, he cogido el mando a distancia como si manejara una varita mágica y he tecleado los 6 números a modo de abracadabra. Entonces he pulsado el botón del play y… tachán! ha empezado la película. Me han dado ganas de hacer como que tocaba el violín imaginario, en recuerdo de Juan Tamariz, lo que pasa es que me faltaban el sombrero y las gafas (que estas sí que eran reales). De haberlo imitado habría canturreado aquello de “ñññiaaaaaara-ñiaaaaaara” pero como no lo he imitado pues no ha hecho falta. Tampoco mi madre ha aplaudido el número, las cosas como son, pero lo que sí ha dicho es: estarás contento, hijo. Pues sí, estoy contento, muy contento, porque el aparato que costaba 99 euros lo he conseguido por 48, precio excelente para un aparato bueno (con los dvds Philips me pasa como con Lang Lang: creo en ellos) y los 72,12 que costaba al mediodía la operación multizona han quedado reducidos a 6 números… gratis. Lo dicho, cómo nos toman el pelo.