Archivo por días: 15 febrero, 2006

Bibliografía

En unos grandes almacenes, puedes comprarte un libro sobre Mozart que viene con “Los mejores Sudokus” de regalo aunque entra en lo posible que sean “Los mejores Sudokus” los que vengan con acompañamiento de Mozart. Como todavía falta tiempo para la pleamar me permito sugerir una sucinta lista de títulos a modo de boyas de orientación para naúfragos que quieran alcanzar la orilla sin contratiempos:

“Mozart”, de Wolfgang Hildesheimer (Destino) Texto apasionante de un lúcido humanista.
“Mozart, sociología de un genio”, de Norbert Elias, (Península) Recuperación editorial de un libro singular de otro lúcido humanista.
“1791, el último año de Mozart”, de H. C. Robbins Landon (Siruela). Un clásico (minucioso)
Memorias de Lorenzo Daponte (Siruela). El título lo dice todo y si no, lo dice todo dentro. Obligatorio.
“El estilo clásico”, Charles Rosen (Alianza Música). Imprescindible. Sólo para músicos.

Y para los valientes y los amantes de las emociones fuertes, el mamotreto milenario del matrimonio Massin (Turner) con su impagable tono tremebundo y folletinesco en papel biblia. Es como leer Madame Bovary y El Conde de Montecristo en compás de tres por cuatro.

Tipos

A la hora de la cena, el locutor del boletín de economía de la radio ha dicho que las bolsas del mundo entero han estado unas horas conteniendo el aliento a la espera de que un señor dijera si subían o bajaban unos tipos de interés. Todo ha sido que este señor abriera la boca y dijera lo que tenía que decir para que a los dos minutos ya se hubiera producido un movimiento masivo de números con muchísimos ceros entre unas bolsas y otras, algunas con agujeros.

Escuchar estas cosas me deja perplejo y siempre me pilla con la ensalada en el plato. Me pregunto si este señor, gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos, ni más ni menos, eso pone en su tarjeta, se dará prisa al afeitarse o si desayunará tan tranquilo mientras su señora le recuerda que al volver de la oficina se pase por el súper para traer comida para el gato, sabiendo que unos minutos de más son esenciales para que algo decisivo, ya sea bueno o malo, según las palabras que salgan de su boca, afecten a escala planetaria. ¿Qué pensará este señor? ¿Cómo se vive sabiendo que su garganta es un trasunto de la rueda de la fortuna medieval? ¿Y si se equivoca? ¿Qué pensará su señora de que su marido encuentre a esos tipos interesantes y que los haga subir o bajar? ¿Qué invento raro es esto de las bolsas, dónde están las bolsas, de qué material están hechas, quién las guarda? ¿Por qué existen las bolsas, es que sólo se puede vivir teniendo bolsas? ¿Qué pasaría si no hubiera bolsas ni tipos de interés que suben y bajan según dictamina este señor? Demasiadas cuestiones y demasiado grandes para aliñar una simple ensalada de lechuga.

Para mí, el boletín de economía de la hora de la cena es un misterio inexpugnable, es como sintonizar con un lenguaje desconocido que manejan con soltura unas voces rarísimas que entonan frases muy rectas que casi nunca se curvan. Lo único que me ha quedado claro es que las bolsas de todo el mundo, que han estado manteniendo el aliento mientras este señor se afeitaba y se ponía la corbata, al menos ahora ya respiran, aunque lo que ya no sé es si de alivio o con ansiedad, y eso que a continuación han consultado a una analista experta su opinión personal sobre el asunto. El avispado locutor ha aprovechado que tenía a una analista experta para preguntarle si en su experta opinión merecía la pena invertir en Telecinco. Yo he pensado que a lo mejor es que el locutor tiene unos ahorrillos en el bolsillo y se quiere dar un capricho. La experta analista ha dado su punto de vista experto diciendo que que merecía la pena, por supuesto, y la razón que ha dado es porque este mes Telecinco tiene más audiencia que Antena 3. El locutor se ha mostrado muy agradecido por semejante exhibición de agudeza deductiva y yo he sacado la inquietante conclusión de que en estos instantes tiene que haber gente conteniendo el aliento pendientes de qué botón del mando a distancia pulsas. Qué miedo dan estas cosas.

Plusmarca

Quede aquí constancia de mi sorpresa y profunda admiración hacia el visitante número 15.054 de “La Idea del Norte” que en la madrugada de ayer ocupó la friolera de 2 horas, 43 minutos y 2 segundos en recorrer de un tirón 173 de los 200 textos que conforman este blog. Los datos de la estadística no dicen nada sobre los efectos que dicha experiencia produjo en el anónimo visitante ni si vinieron acompañados por algún que otro efecto secundario pero yo siento que, al menos, debería invitarle a un café, charlar un rato, qué se yo, lo que se haga en casos así aunque, ahora que lo pienso, qué le voy a decir que no sepa ya. En cualquier caso, enhorabuena.