Reconocimiento

Jesús CarrozaA Jesús Carroza esta noche le han dado el Goya al mejor actor revelación, tal y como esperábamos, tal y como queríamos, y al subir a recogerlo ha pasado una cosa muy extraña porque, de pronto, en lugar de hablar Jesús Carroza ha empezado a hablar el Richi, su personaje en “7 vírgenes”. Yo creo que eso ha pasado porque Jesús Carroza hace de sí mismo en la película, lo que pasa que para hacer de uno mismo en una película o eres un grandísimo actor o tienes duende (o eres Juan Luis Gallardo, por ejemplo).

A Jesús Carroza le ha venido grande el momento y los focos y los aplausos porque ha debido sentir lo extraño de la situación: que no estaba recogiendo un premio como actor sino que le estaban premiando por ser él, un chico sevillano que le gusta el flamenco y ha estudiado para electricista. No a todo el mundo le dan un premio por ser él mismo, y eso debe descolocar un poco. No cabe duda que la gracia por arrobas que tiene Carroza le puede abrir camino en el cine, pero tampoco sería de extrañar que su meteórica carrera empiece y termine en su magnífico papel en “7 vírgenes”, donde seguramente sale haciendo de sí mismo y punto. Hay películas donde lo que el cine tiene de cine no importa tanto como lo que el duende consiente en fijar en unos metros de celuloide. Lo primero se puede buscar, lo segundo no.

A Isabel Coixet se le ha escapado que Javier Cámara se ha ido de la gala disgustado porque no le habían dado el premio que merecía. En el dvd de “7 vírgenes” deberían incluir como extra (en el sentido literal del término) el caluroso abrazo que Juanjo Ballesta (que se ha quedado sin premio) le ha dado a Carroza y, sobre todo, el poderoso silbido de afecto que le ha salido a Ballesta desde el fondo del estómago y que ha conseguido sobrevolar a mucha altura la ola de aplausos cariñosos que ha recibido el Richi, al que esta noche le han dado un Goya por ser Jesús Carroza. De los pequeños detalles se sacan grandes conclusiones.

5 pensamientos en “Reconocimiento

  1. causal

    Yo me quedé en el intento de verla entera. Pude captar algunos pequeños detalles antes de caer, víctima del sueño y del aburrimiento sempiterno de la ceremonia (alguien sostiene que ya nació así, sin ritmo). La chispa de Galiardo, de lo mejor.
    Al los de Coixet y Carroza no llegué, y no me importa. Sólo me importa haberme perdido los saludos cómplices (tuminuto.com) de José Javier al recibir el Goya al mejor cortometraje por un primoroso plano secuencia de un minuto que te llega como una flecha al corazón. Se titula “Nana” se puede ver en internet sin buscar mucho.
    salud

  2. Anonymous

    Estoy contigo causal, la gala fue laaaaarga, tedioooooosa, casi casi soporiiiiiiifera. Aguantar hasta el final fue todo un reto personal.
    Corbacho fue el único que consiguió hacer un “chiste” sin que recultase totalmente forzado. Es una pena pero una gala así desluce los premios, pues parecen sacados de una asociacion de vecinos de barrio y no de un lugar en el que la realización de una gala tendría que ser como mínimo entretenida. Como me pueden pedir que vaya a ver cine español (que me encanta) unas personas que no me transmiten nada.
    Que penita!!

  3. emejota

    Yo tambíén creo que lo mejor fue lo de Galiardo, causal. Gracias por lo de “Nana” y muy interesante en cuanto ilustra muy bien lo que vengo a decir respecto al, llamémoslo así, “asunto duende”, que tanto me trae de cabeza. Me explico: en “Nana” hay una idea brillante, esa mecedora siniestra que es el oleaje del océano, contrapunto bestial al apacible canto maternal, pero los dos segundos de mirada de la madre irguiendo levemente la mirada no está en el guión ni en la dirección de actores: figurará como un tipo determinado de acción en un momento determinado de la narración pero “esa” mirada no puede estar en el guión. Esa mirada tiene duende, condensa en ese gesto mínimo de calma y reposo un universo inabarcable de ricos matices que se resumen en una: madre. Y ese gesto es lo que termina de redondear esa “Nana”

    Hay películas que son buen cine y no tienen duende. También hay películas que no son buen cine pero en ellas cruza el duende encarnado en una actriz, en un actor, en una secuencia, en un movimiento de cámara… El colmo es que sean buen cine y esté tocado todo ese cine por el duende como ocurre, en mi modesta opinión, con títulos como “La noche del cazador” y “El espíritu de la colmena”, por ejemplo. Si momentos como los dos segundos de “Nana” aparecen de vez en cuando, podemos aguantar los 548.326 cortos que se deben hacer a la semana (no andarán las cifras muy alejadas). La sorpresa del hallazgo compensará el esfuerzo.

    Coda: nunca terminaré de entender cómo es posible que en los tiempos de la banda ancha, los certámenes que pretenden impulsar la creación y difusión de cine en la red (loable e interesante campo) utilicen unas compresiones tan burdas, coño.

    Te veo el miércoles, no se me olvida. Un saludo.

  4. emejota

    Hola usuario anónimo: yo no puedo con Corbacho. Nada. Estoy de acuerdo en que sus chistes no son forzados pero es que él solito ya es forzado. En mi tierra a tipos como Corbacho les llamamos “cansos” :D Fíjate que yo siempre he visto en la mirada de Buenafuente un hartazgo hacia Corbacho apenas disimulado pero el negocio es el negocio…

    Respecto a la duración de la gala, el problema está en esos premios que hacen subir a 7 personas y todos hablan. Pero para eso está Galiardo y su frase, con la que aligera 40 minutos de un plumazo el asunto. A mí me transmitió mucho ver a Carmen Maura, pero es que lo mío con la Maura es devoción.

    Un saludo

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