Archivo por días: 31 diciembre, 2005

Año nuevo

Hay un momento del año en el que todos hacemos lo mismo y es el instante de tomar las 12 uvas. Ya lo cantó Mecano en aquella canción maravillosa (“entre pitos y gritos los españolitos, enormes, bajitos, hacemos por una vez algo a la vez…”). Tengo la costumbre de imaginar rostros de diferentes personas cada vez que que suena una campanada y cojo la uva correspondiente del plato y me la meto en la boca y pienso: él o ella también está haciendo lo mismo, y experimento una curiosa sensación. Esta vez, la última me la he dedicado a mí mismo: he pensado en mí mismo tomando la última uva mientras tomaba la última uva. No lo sabe nadie todavía, pero esa última uva ha cerrado un ciclo y va a abrir otro. Está decidido: año nuevo, vida nueva, pero de verdad. No hay que tomar la expresión al pie de la letra, claro, pero tengo la sensación de que los últimos tres años he estado izando velas, atando cabos y llega el momento de tomar la iniciativa, tomar el timón, e iniciar un rumbo distinto, que es el rumbo que me lleva a ser yo mismo. Creo que ya sé lo que quiero, creo que ya sé quien soy, ahora necesito confirmarlo. Hacia allá parto, con cierta curiosidad, sin prisa pero con decisión.

Mis felicitaciones a todos, la bienvenida a Mozart en su año (un deseo: ya que lo vamos a tener hasta en las tartas de chocolate, que ya he visto varias, a ver si hay suerte y alguien, de paso, nos desvela el secreto de su milagro) y una dedicatoria: a Leon Werth, cuando era niño.