Archivo por días: 15 diciembre, 2005

Autorretrato

La persona que aparece en la fotografía soy yo, aunque quienes me conocen y han visto esa imagen han dicho que no, que no soy yo, que no me reconocen. Ese no eres tú, emejota, por Dios, parece mentira. Sin embargo, quien hizo la foto, en un disparo furtivo en el transcurso de una larga sesión fotográfica repleta de sonrisas, algunas ficticias, casi todas reales, aseguró que sí, que yo era así también; de hecho, creo que fue la imagen de la que se sintió más satisfecho.

Me costó verlo (y verme) pero con el tiempo caí en la cuenta de las razones de esa satisfacción y a partir de esa imagen tracé, de algún modo, mi propio autorretrato: no se trata tanto de “ser” en la foto sino de lo que la foto “dice” de uno mismo. Y es verdad que la imagen dice mucho de mí, aunque no haya ni rastro de mi manera de hablar precipitada y mis maneras inquietas, de mi risa fácil y mis arranques viscerales. No importa. Porque lo que dice la foto de mí no está tanto en la figura como en la luz y la sombra entre las que estoy ubicado. Sí, es cierto: yo soy así. La zona de luz hacia la que dirijo la mirada puede representar muchas cosas: el embeleso ante el misterio profundo de una obra de Bach, la invitación a participar en una velada numerosa o la mirada insinuante que alguien te dirige al pasar a tu lado. Sea lo que sea, yo asisto a todo de cerca, pero me mantengo a cierta distancia. No me aislo del todo, si así fuera cerraría los ojos, pero necesito mirar las cosas desde la zona cercana a la penumbra, que es donde me encuentro cómodo. En algunos casos es por deslumbramiento, en otros, por miedo o cobardía, a veces también por pudor; no faltan los motivos banales como la pereza pero siempre está presente la necesidad vital de no sentirme atrapado ni comprometido. Necesito ir a mi aire y sólo entonces, quizá, dar el paso adelante.

Así que entre esa zona simbólica de luz y de sombra aparezco yo, despojado de lo que me hace cotidianamente reconocible ante los demás, distraído de la intención de quien maneja el ojo de la cámara para buscarme en la zona de penumbra, verdadero.