Archivo por días: 14 diciembre, 2005

Casualidad

Enid BlytonHoy me ha pasado una cosa muy rara. Durmiendo, he tenido un sueño en el que me veía a mí mismo de pequeño leyendo un libro de “Los Cinco”, de Enid Blyton. De pequeño me los leí todos de tirón. Se los cogía a mi hermana, que tenía la colección completa, y me lo pasaba en grande: esa prima Jorgina tan rebelde y empeñada a toda costa en ser Jorge, el perro Tim, aquellas aventuras increíbles a cuya vuelta siempre esperaba un banquete reparador en el que no faltaba la cerveza de jengibre, que mira que nos resultaba exótico eso de la cerveza de jéngibre, a qué sabía una cerveza de jengibre, a ver. Luego nos hicimos mayores y nos enteramos de que Blyton, cuyo característico autógrafo presidía todos sus libros, empinaba el codo que no veas y hubo a quien la noticia no le hizo gracia y a otros les dio la risa. Pero antes de eso, cuando éramos pequeños, leíamos con avidez las novelas de “Los Cinco” y a mí lo que más me gustaba era lo de la Isla de Quirrin. Me resultaba absolutamente emocionante ir a la isla. Y eso es precisamente lo que he soñado esta noche pasada: que yo era otra vez pequeñito y leía en una tarde invernal de sábado un libro de los Cinco volviendo a la Isla de Quirrin. Lloviendo. Un sueño curioso, porque mira si hay libros con los que soñar y me ha tenido que tocar revivir con toda minuciosidad mis tardes de lectura junto a “Los Cinco” después de tantos años.

Pero lo mejor ha venido por la mañana. He ido a comprar el periódico y no te lo vas a creer: me he dado de bruces con un enorme cartón azul en la zona de los fascículos coleccionables que llevaba, envueltos en plástico, cuatro libros… ¡de “Los Cinco”! No me digas que no es casualidad. Yo me he quedado de piedra y sí, vale, parecerá ridículo pero debo confesar que lo primero que me ha pasado por la cabeza es que algún significado oculto debía tener eso, soñar precisamente con “Los Cinco” veintimuchos años después y encontrártelos precisamente a la mañana siguiente delante de las narices. Una señal. Seguro.

Por si acaso, me los he comprado, que costaban 5´95 los cuatro libros y me he preguntado: ¿qué efecto me produciría ahora volver a leer una de esas novelas? En relidad no creo que lo haga. Quiero que “Los Cinco” sigan siendo aquellos Cinco de entonces. Pero me ha producido un placer especial pasar las páginas y comprobar que la edición reproducía las antiguas planchas de la Editorial Juventud.

Fue Enid Blyton la que a muchos nos despertó la pasión por leer, la que nos enseñó la emoción que late tras unas letras impresas en papel. Casi nada. Brindemos agradecidos por ello (con cerveza de jengibre, por supuesto). Si sueño esta noche con “Los Hollister”, aviso.