Archivo por días: 26 noviembre, 2005

Voz

Esta mañana he ido a comprar el pan (vale, y un donut de chocolate) y hablando con la dependienta del tiempo (para variar) se ha acercado un conocido de vista del barrio llevando en la mano una bolsa de plástico con chucherías para niños y con el tono de quien descubre la identidad secreta de Clark Kent ha dicho todo excitado: ¡¿tu eres emejota?! Fíjate que pongo los signos de interrogación y admiración juntos porque se me hace difícil reproducir la entonación exacta de lo dicho, a medio camino entre la pregunta, la sorpresa y la afirmación tajante. Con el donut en la mano (uno se siente un poco ridículo con un donut en la mano, no me digas que no) le he dicho que sí, sin interrogaciones y sin admiraciones, de hecho, lo he dicho casi hasta sin voz. Luego le he dicho que cómo lo sabía y la respuesta me ha dejado perplejo: “por la voz”. Parece ser que me ha oído hablar con la dependienta y al oir alguna expresión mía ha atado de pronto cabos: que si músico, que si las iniciales emejota, que si “lo tuyo” (la gente se suele referir a mi enfermedad como “lo tuyo”, sutil eufemismo). Y la voz. Y que alguien le había pasado la dirección del blog y que qué gracia lo de no sé qué (creo que ésto se me empieza a ir de las manos: voy a tener que poner cuidado en lo que digo a partir de ahora)

El asunto no me habría llamado tanto la atención si no fuera porque de vuelta a casa he recordado que a los pocos días de abrir este blog recibí un correo electrónico de un antiguo alumno mío que, desde muy lejos, me decía lo siguiente (transcribo porque lo he buscado):

“Ha sido un placer volver a escucharte de nuevo, sí, digo bien, escucharte”.

En definitiva: que hay quien al leerme me escucha y hay quien al escucharme reconoce mi letra. Si yo fuera Juan José Millás le sacaría partido al asunto en forma de columna ingeniosa pero es que yo no tengo gracia para estas cosas y, además, me he vuelto a quedar dormido diez minutos después de comer y cuando me ocurre eso me despierto con un poco de mala leche. Luego se pasa.