Archivo por días: 22 noviembre, 2005

Nota

Hoy me ha llamado un amigo para hacerme una consulta sobre algo que, se supone, dije en unas jornadas sobre Bach allá por el 2000 acerca de una Cantata en particular. Le he dicho que por la noche buscaría entre la documentación que utilicé porque tenía un recuerdo demasiado vago como para poder facilitarle una información precisa. Por aquel entonces yo tenía la costumbre de tomar notas en cuadernos pequeños, de espiral y cuadrícula (restos de alguna reminiscencia escolar, supongo) y he aquí que revisando el cuaderno donde tomé notas para tales jornadas me he encontrado con una cosa inesperada. En una página en blanco, casi al final, ha aparecido ésto:

Es la letra de Peter Pan. Es un trocito correspondiente a su poema favorito, aquel del pirata honrado y una bruja buena y demás. El caso es que no recuerdo haberlo visto antes. Quizá lo dejó sin que me diera cuenta una de esas noches en las que presentía una sombra pasando muy deprisa al otro lado de la ventana mientras yo trabaja concentrado ante la pantalla del ordenador. Me he quedado mirándolo sorprendido. Mucho rato. Voy a tener que mirar el resto de cuadernos.

(Sigue soñando, Peter)

Luces

Esta noche los operarios municipales han colocado las luces de Navidad. Hubo un tiempo en que yo vivía ese momento como un acontecimiento emocionante. En el silencio de la noche, oías el discreto rumor del motor de una camioneta detenida y de unas voces sigilosas muy cerca de tu ventana. Yo me deslizaba de la cama al balcón y, oculto entre las cortinas, aprovechando el resquicio abierto entre ellas, les veía aferrar al balcón el extremo de una guirnalda de bombillas apagadas. En aquella operación había un momento mágico: el instante en que los operarios probaban la instalación y la calle oscura y silenciosa se iluminaba, momentáneamente, de destellos amarillos y rojos en forma de estrellas y campanas. Luego bajaban la escalera mecánica y la furgoneta se desplazaba unos metros más allá para proseguir su trabajo en otros balcones. A la mañana siguiente, la calle amanecía prendida de bombillas que la atravesaban de acera a acera preludiando la Navidad.

A mí esta mañana me ha dado una tristeza horrorosa la indiferencia con la que las he contemplado.