Aventura 26 octubre, 2005
Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música , 8 comentarios , trackback
SÃ, se supone que soy un soldado que llega a casa de permiso. Vale, de acuerdo, hay que echarle imaginación pero no olvidemos que un par de minutos antes yo estaba vestido con americana y hablando de la disolución tonal mientras jugaba con la pianista a poner cabeza abajo un menuetto de Anna Magdalena Bach. Me he quitado la chaqueta, me he descamisado, me he puesto el zurrón y he cogido en las manos el violÃn ante las sonrisas de unos y las risas de otros. Gajes del oficio. Y a empezar la función: “Historia de un soldado”, de Igor Stravinsky.

La versión que hemos puesto en escena es el arreglo que el propio Stravinsky hizo en 1918 para trÃo de violÃn, clarinete y piano a partir del octeto original.

La diablesa valiéndose de sus artes persuasivas para darme el cambiazo mientras descanso en la mesa de una posada: mi violÃn a cambio de un libro maravilloso del que, se supone, sacaré una fortuna. Ingenuo de mÃ.

Misión cumplida. El balance no ha podido ser más positivo y he sobrevivido a los dos dÃas. Ahora lo que necesito es descansar. Pero ya. Las últimas fuerzas que vayan para dar las gracias a todos.