Archivo por días: 22 octubre, 2005

Timo

El mayor daño que se ha hecho en muchos años en el ámbito de la divulgación de la música clásica se llama Máximo Pradera. No lo pongo en negrita aunque su nombre me pone negro. Ayer hice un alto en el trabajo frente al ordenador, salí a la cocina a merendar y puse la radio. Craso error. Lo peor de este tipo no es que diga inexactitudes, que nadie es perfecto, sino que miente descaradamente y creo que hasta se lo cree. Y todavía peor: pontifica sobre cosas que desconoce absolutamente. Hay una acepción muy curiosa en el diccionario sobre la palabra “pedante”: “aquél que alardea de algo que desconoce”. Pues el tipo es un pedante.

Ayer dijo una sarta de sandeces sobre no sé qué de los tonos del tema de la “Música callada” de Mompou que ha sido, desde hace muchísimos años, identificativo sonoro de la Cadena SER y se quedó tan ancho. Lo suyo es pura obscenidad. Para colmo, se atreve a poner una musiquilla de reminiscencias turcas que dice que ha compuesto él y entonces suena una cosa horripilante, kitsch hasta el sarpullido, que, por supuesto, no ha compuesto él, me juego la merienda que, total, se me está atragantando.

Pero, para postre, salió el nombre de Glenn Gould y no tuvo reparo en reducir el universo gouldiano a lo siguiente: “era un pianista que escuchaba todas las versiones que se habían hecho de una obra para ver cuál faltaba por hacer. Y a veces acertaba y a veces no”. Oye, pues que estaba embadurnando una magdalena con nocilla y al oirlo se me fue el chocolate por todo y puse la encimera perdida. Esto es serio. Tengo que enterarme cuándo vuelve al ataque este elemento porque soy capaz de cambiarme a la COPE, fíjate lo que te digo, aunque no sé si mi aparato de radio está preparado para eso. Tengo que mirar las instrucciones.

Pero qué desfachatez, hombre, pero qué desfachatez.