Archivo por días: 17 octubre, 2005

Notas

Cuando das una rueda de prensa, los periodistas toman nota de lo que dices sin saber que, al mismo tiempo, tú también estás tomando nota precisa de lo que hacen. Yo es que soy muy observador. En la foto estamos esperando a comenzar la presentación del Ciclo de Música de Cámara y mientras Eva está atendiendo lo que dice alguien sobre no sé qué virus en un ordenador o sobre que ya empieza a refrescar por las mañanas, yo estoy absorto viendo la manera tan rara con la que una periodista coge el boli. Creo que se me nota en la cara. No lo puedo evitar, qué quieres que le haga.

Tanto es así que, en realidad y desde el punto de vista al que me estoy refiriendo, el protagonista involuntario de esta rueda de prensa fue Juanjo Ramos, que es, por cierto, quien hizo la foto. Juanjo acaba de ser papá por primera vez y cuando lo ví llegar, minutos antes, me levanté a darle la enhorabuena. Entró con cara de haber perdido la noche (que así se empieza a ser papá), hizo la foto y se sentó. Y mientras yo hablaba de objetivos, fechas y conciertos programados, no pude evitar estar pendiente de la lucha que el Juanjo que escribía notas en su cuaderno mantenía con el sueño que se empeñaba en cerrar sus ojos. Y se me escapaba la sonrisa, claro.

A Juanjo lo aprecio mucho porque, cuando empezaba, le enviaron a hacerme una entrevista. Como yo también empezaba y no tenía experiencia en estas cosas, que si ve al grano, que si enfatiza lo que quieres destacar, que si ésto y que si lo otro, yo empecé a hablar y hablar y hablar. Y no es que me fuera por las ramas, no, es que salté de un árbol a otro. El “click” de la grabadora, que decía que la cinta había llegado a su fin, que estaba exhausta, me hizo volver a pisar tierra. Y entonces tomé conciencia del trabajo que le dejaba al chaval por delante. Me sentí fatal, oye.

Pero resultó que cuando salió el periódico me quedé de piedra: yo nunca habría podido decir mejor y de una forma más clara y concisa lo que se supone que le dije a Juanjo Ramos según Juanjo Ramos. Así que le envié un email dándole las gracias y me acuerdo que al día siguiente me contestó que de nada con cierta extrañeza. Al parecer, corren tiempos en los que nos empieza a resultar insólito que nos agradezcan el trabajo bien hecho. Se me dirá: pero para eso están los periodistas, para hacer estas cosas y hacerlas bien. Pues sí, de acuerdo, pero yo he llegado a leerme en los papeles diciendo cosas que yo mismo desconocía, aunque también he leído entrevistas correctas. Pero lo de Juanjo no lo he vuelto a ver. Así que hace mucho tiempo que decidí que si yo fuera un tipo famoso, de esos que tienen equipo de prensa propio, mi periodista sería Juanjo, (sin que se enfaden los demás, ojo) aunque perdiera la noche, que le tocará perder otras, ya lo verás, y no pasa nada.

Por cierto, una satisfacción: me dicen que a las 3 horas de poner a la venta las entradas, esta mañana, se ha vendido el 70 % del aforo. Así que a trabajar. Más.