Archivo por días: 25 septiembre, 2005

Duende

Juan José BallestaYo sigo en mi empeño de seguir el rastro del duende allá donde se manifieste. La señal llega ahora del Festival de Cine de San Sebastián, donde le han dado la Concha de Plata al Mejor Actor a Juan José Ballesta por su papel en “7 vírgenes”. Al parecer, en la decisión del jurado tuvo mucho que ver la obstinada insistencia de su presidenta, Anjelica Huston, que en este blog está en éxtasis permanente en lo alto de una escalera. El caso es que dicen que nada más ver al chaval en la pantalla, la Huston exclamó entusiasmada: “Este chico es una estrella, este chico es una estrella”. Y aún parece que luego lo dijo de nuevo: “Este chico es una estrella”. La Huston tiene un fino olfato para detectar las encarnaciones del duende.

A Juan José Ballesta, 17 años, la noticia del premio le pilló haciendo botellón con sus colegas en la madrugada de Parla, que es donde vive. Llegó a San Sebastián con camiseta sin mangas y vaqueros desgastados de chico de barrio y con la esperanza de poder irse de pinchos por lo viejo y el firme propósito de no llorar, que dice que él no llora nunca, a ver. El chico no tiene la menor intención de trasladarse de Parla a Madrid. Dice que ni hablar, con el asco que le da Madrid con tantos coches y tal. Su papel en “7 vírgenes” no fue nada difícil porque en su barrio pasan las mismas cosas que en la peli: “si te metes en un marrón con algun tío, te llevas una hostia”. Tampoco piensa estudiar interpretación ni nada de eso porque no le gusta estudiar. “Llego a clase y me duermo, por eso dejé el instituto, prefiero estar con los colegas”. Pero la cámara sabe que cuando le mira a los ojos y capta su sonrisa surje la chispa del milagro.

Juanjo Ballesta posa para las fotos mientras les dice a los periodistas que tiene rolletes pero que de novia, pasa, con la misma naturalidad con la que suelta que las escenas de sexo de la película le tenían todo el día empalmado. Su madre esconde la risa llevándose la mano a la boca mientras espera discretamente en un rincón lejos de los flashes. “Yo es que al cine voy siempre con mi madre porque luego me lleva a cenar a sitios chachis”. El premio se lo ha dedicado a sus padres, a su hermanilla y a sus colegas, El Angelillo, El Gitano, El Moro y dice que en cuanto vuelva para Parla lo primero que hará será ir a casa de su abuela a comerse un buen cocido. Con dos cojones.