Fácil

Yo mantengo una estrecha relación física con la música, así que experimento un gran placer cuando Alfred Brendel toca a Mozart. En “The Well-Tempered Blog”, Bart se hace eco de unas declaraciones del pianista sobre Mozart en las que habla de las peculiaridades de esta música de tan pocas notas y que, sin embargo, tantos cuidados requieren. Como te descuides, caerás en una trampa. Dice Brendel que por esa razón muchos intérpretes huyen de estas obras: “O no ven las complicaciones y piensan que las obras son demasiado fáciles, o ven las complicaciones y las encuentran demasiado difíciles”.

Tengo siempre a mano la integral de los conciertos para piano que Brendel grabó con la St Martin in the Fields para Philips, repertorio inagotable de tantas satisfacciones. Nada más comenzar su exposición, al inicio del concierto 26, el piano se adentra en uno de esos largos pasajes convencionales de escalas que a Mozart, que tanto brilla en los lugares comunes, le salen con tanta gracia y que Brendel borda a la perfección. Los clásicos relajaron el impetuoso ritmo armónico del barroco y llenaron los espacios libres a base de una decoración confortable de escalas y fórmulas de acompañamiento tramposillas (las escalas son guirnaldas y el bajo Alberti el rodapié). Las escalas de Mozart tienen encanto pero también encierran mucho peligro. Muchos intérpretes se han lanzado confiados por la pendiente de una escala de Do Mayor y han sentido, de pronto, como si les faltara el aire.

A Brendel le sale fácil lo difícil. Toca con las yemas de los dedos cubiertas con apósitos y el centro de gravedad de su ataque se encuentra en su mandíbula inferior, que efectúa movimientos espasmódicos de un lado a otro como si estuviera presa de un tic nervioso. Tampoco es tan raro: Gould controlaba la pulsación golpeando el paladar con la lengua (en un frenético e interminable ta-ta-ta), Pogorelich la gobierna con la respiración nasal y Baremboim haciendo resbalar el labio inferior hacia afuera, caprichosamente, una y otra vez. La pulsación se saborea, a lo que parece.

4 pensamientos en “Fácil

  1. Anita Loos

    Años ha, tocaba el piano, incluso aprobé 5º, pero no se me daba demasiado bien, así que lo cambié por el Derecho. Durante mis años universitarios, aparte de iniciarme en el mundo de los conciertos (como público se entiende), participé en algún que otro coro universitario.

    Hoy en día aporreo las teclas muy de vez en cuando y procuro seguir educando el oído todo lo posible. ¡Ay si tuviese más tiempo (y dinero)!

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