Archivo por días: 23 agosto, 2005

Recordatorio

Ingrid Haebler ¿Se acuerda alguien de Ingrid Haebler? Yo sigo encontrando en ella al Mozart más hermoso y la audición de sus grabaciones -felizmente recuperadas por Philips hace unos años- sigue siendo una experiencia reconfortante. Acaba de sonar el Tema con variaciones de la Sonata en La Mayor, que brota de las manos de la Haebler con pasmosa naturalidad y belleza insuperable; para mí, una de sus mejores grabaciones. Ahora que en el mundo de la interpretación musical impera la búsqueda de la autenticidad histórica -y algo histérica- yo no sé si el Mozart de Haebler es “auténtico”, aunque tampoco me preocupa, me basta con saber que la auténtica es la Haebler, quiero decir que es una pianista con personalidad, sensibilidad e inteligencia, y con eso suficiente, que me parece que hay muchos intérpretes que se escudan tras el estandarte de la búsqueda de la “autenticidad” para ocultar su propia falta de entidad, y así nos va.

Suena Mozart en el piano de Ingrid Haebler y parece como si esta música hubiera nacido para eso. Pocos placeres comparables a saborear algo así. La dama austriaca está muy cómoda en el estudio de grabación porque su manera de tocar es intimista, que no frágil; delicada, que no afectada. Si además se pone a tocar la música para piano solo de Mozart, sus Sonatas, sus Variaciones y las piezas sueltas, entonces prepárate para una experiencia inolvidable que es la suma de muchos primores: la elegancia en el fraseo, con ese gusto exquisito a la hora de colocar el punto final en la conclusión de las frases; su toque non-legato siempre cálido, los trinos que nunca parecen tener prisa, la belleza del sonido y la gracia infinita en la observación del detalle, resultado de una aguda visión del conjunto. Imprescindible Haebler.