Archivo por días: 11 agosto, 2005

Locura

El poeta Leopoldo María Panero en la última del periódico. Este hombre me fascina y me asusta. No me asusta porque esté loco -Panero lleva muchos años en el manicomio– sino porque oyendo su verborrea alucinante y genial me pregunto si los locos no seremos los demás. ¿Y si la locura de Panero es una inteligencia desorbitada que ha alcanzado una suerte de nueva dimensión que únicamente barruntamos como una cosa rara y demencial? Me inquieta mucho pensar en ello. Pero mira su mirada e imagina esa voz que tantas veces has oído en la tele. Su discurso torrencial arremolina a Wittgenstein con el haloperidol, la escatología con un verso sublime de Rimbaud. Califica al nuevo Papa como “un filonazi. Como yo” y alardea de sus conocimientos en antipsiquiatría para pasar a disertar sobre Freud, Lacan y el anticristo, canturrear a Joao Cabral de Melo Neto y levantarse de golpe a mear.

Cinco cajetillas de tabaco sobre la mesa y Mallarmé escribe cientificamente.

Dice que en París aprendió telepatía, que el Quijote es una novela río asquerosa y que le gusta “El licenciado Vidriera”. Ahora lanza un dardo envenenado a una vaca sagrada de la psiquiatría: López Ibor te daba electroshocks y luego te ponía una imagen de Santa Teresa en la mesilla. No he visto un nazi parecido en mi vida”. Se declara bisexual y sadomasoquista y aclara que “sádico con las mujeres, masoca con los hombres, aunque también sádico con algunos tíos, depende de lo guapos que sean”. A Panero le gusta provocar, a cada respuesta muestra el colmillo afilado de la provocación y lo hinca con deleite. Ronronea y un relámpago sarcástico cruza fugazmente por la mirada. Es adicto a la coca-cola light y sufre paranoia con la CIA. Lo del haloperidol es porque se pasó 3 años sin cerrar la ventana. El anticristo son los bancos.

Panero mira fijamente con esa mirada terrible en la foto a color del periódico. Dice que cultiva el espanto como una ciencia y jura ser tan inteligente como Nietzsche. Y será verdad.

He leído la entrevista varias veces. Es un remolino en espiral que te hipnotiza. Pone el periódico que Panero es un falso majareta y él mismo llena el titular: “España es la que está loca, no yo”. Pues que alguien haga algo. O qué.