Crónicas

Javier Sardá
Se ha ido Sardá. Aterrizó en Marte de la mano del entrañable Martí Galindo -trasunto marciano del señor Casamajó– y ahora se marcha tocado por la muerte de Joan Ramón Mainat, su mentor televisivo. Hay quien empezaba el bachillerato cuando salió al aire la primera emisión y ya es padre cuando el programa termina. Cuántas noches. Los críticos dicen que estas últimas Crónicas Marcianas ya no eran las mismas como si fuéramos tontos y no nos diéramos cuenta, oye. Pero a mí me gusta él. Sardá. Me gustaba antes y me seguirá gustando. Otros no lo pueden ni ver, claro, pero ya se sabe que para gustos, colores. Para mí es el mejor comunicador y un showman nato. Posee una voz y una fotogenia únicas y sabe sacarles partido como pocos; tiene imaginación y talento; es perfeccionista y maneja con habilidad una amplia variedad de registros y un atinado sentido del ritmo. Vamos, que tiene talento para usar su talento. Posee también un notable carisma y un potencial de credibilidad que para sí lo quisieran los políticos más avezados y no tiene rival en el difícil terreno de la entrevista (cuando entrevistaba, claro), prueba de fuego para tantos showman. Hizo la mejor radio con aquella ventana que se abría por las tardes en la SER y últimamente nos teníamos que conformar con las migajas, es decir, que para ver a Sardá haciendo de Sardá había que esperar las breves transiciones entre las horrendas tertulias de alienígenas catódicos que habían invadido Marte desde que el señor Galindo huyera despavorido.

Sí, estas crónicas no eran las crónicas que nos engancharon con nocturnidad y alevosía a la tele original, transgresora y gamberra hace 8 años pero, a pesar de todo, me parece que en la profesión se practica cierto snobismo intelectual y, por supuesto, hay mucho envidiosillo. A pesar de todo, el académico y jurásico Ansón se ha descolgado in extremis dedicando a Sardá un editorial (!) elogioso (!!) en un periódico de tirada nacional (!!!), y Carlos Saura por lo bajini ha dicho que un año sabático tal y como está el patio de talentos es un derroche. En fin. Sardá sabe que aquellas primeras temporadas del programa que sus críticos le pasan por los morros para poner en evidencia la baja calidad de sus últimas crónicas marcianas no tendrían hoy el respaldo de una audiencia confusa que reclama calidad al mismo tiempo que da un 40 de share a “Hospital Central” y un 6 a “E. R” (“Urgencias”). Eso no justifica nada, claro, pero como dice Millás, qué raro es todo.

Sardá se ha ido para tomarse un año sabático pero Crónicas Marcianas no va a volver porque Mainat se ha muerto. Me llamó la atención en los últimos tiempos que todavía incluyera en los créditos el nombre del difunto (homenaje al gran marciano en el Marte de Barcelona). De paso, también me fijé en que la preocupación extrema por el detalle le llevara a Sardá a ocultar la esfera de su reloj de pulsera volviéndola hacia la cara anterior de su muñeca en los cada vez más frecuentes segmentos grabados del show. Me fijo en detalles absurdos, lo sé.

Diga lo que se diga, sus Crónicas Marcianas serán recordadas como un clásico al que la nostalgia volverá la vista. Al tiempo.

4 pensamientos en “Crónicas

  1. Mambotaxi

    De acuerdo en casi todo contigo, pero creo que en este caso el personaje se ha acabado tragando a la persona. a mi Crónicas me gustaba, en su última etapa incluso, pues no me molestaban sus contenidos. Cuando no me apetecía, no lo veía y punto.

    Supongo será uno de esos personajes que no podrán sobrevivir a un éxito tan grande, y cuando intente su regreso nos venderán la moto de que es una vuelta a sus orígenes y todo eso. Después vendrá el fracaso de público y el retiro definitivo…

  2. emejota

    Bienvenido mambotaxi.

    Yo creo que es justamente al revés, que la persona privada ha acabado con el personaje público en lo que me parece una decisión inteligente. El entorno da por hecho que ni el personaje ni el formato va a volver. Volverá Sardá, que además será otro. Y si fracasa un nuevo proyecto será porque se medirá a Sardá con el personaje marciano. Pero eso creo que ya lo sabe hace tiempo.

    Un saludo

  3. Jeremy Fox

    No me gusta crónicas marcianas. Me parece un estupendo producto televisivo en cuanto a ritmo, carisma del presentador y todo lo que quieras pero el producto no me gusta. Creo que se le perdonan cosas que no se le perdonan a una película supercomercial que sea mala.

    Eso sí, como profesional Sardá es de lo mejor.

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