Archivo por días: 20 julio, 2005

Centenario

Este 21 de Julio habría cumplido 100 años Miguel Mihura, patriarca del teatro del absurdo. La gran tragedia de Mihura no fue tanto quedarse en el bando franquista (al menos en sus comienzos) como que la doctrina del movimiento cortara sus alas. Y eso es una herida mortal para un espíritu mordaz y ácido como Mihura, de reflejo rápido y brillante, disparatado y moderno. Les pasó algo parecido a Edgar Neville, Jardiel Poncela y otros. Para las nuevas generaciones esos nombres suenan, en el mejor de los casos, a sainete rancio, a astracanada gris, cuando no a secuencia de folclórica gritona con rizo pegado a la frente, reja y geranio. Ignoran que los ojos del Hollywood de la alta comedia puso sus ojos en ellos en los tiempos de reclutamiento de los grandes guionistas.

Recuerda Luis Antonio de Villena en su columna una anécdota ilustrativa del pavoroso escenario en el que los creadores de la época se desenvolvían. En cierta ocasión, la censura le rechazó a Mihura esta frase: “La mujer entró a su habitación, se desnudó, se acostó y se durmió enseguida”. Mihura se puso para responder la careta de ingenuo, que es el disfraz que usa la ironía para respirar en estos casos: “Comprendo que la asociación de los términos “desnudó” y “acostó” pueda resultar demasiado sugerente, pero téngase en cuenta que la mujer hace todo esto a solas (genial contestación). No contaba don Miguel con que el censor se descolgara con una nueva réplica no prevista en el guión: “El problema no está en esas palabras; el problema está en y se durmió enseguida. Mihura no se lo podía creer pero siguió haciéndose el tonto: “¿acaso ha de tener esta mujer insomnio?” A lo que el censor respondió, a su vez, con otra pregunta a modo de reproche: “¿cabe pensar que pudiera dormirse sin rezar sus oraciones?”.

La realidad supera a la ficción.