Días de radio

Hoy he hecho en la radio la última colaboración de la temporada. Han sido 32 semanas hablando de libros. Sí, ya sé, que qué pinta un músico hablando de libros en la radio. La verdad es que si me pusiera a airear esa parte de mi biografía que yo llamo “actividades extraescolares” saldrían la mar de cosas pintorescas y nos darían las uvas. Y no es plan. Pero además es que yo en la radio estoy guardando la ausencia de un buen amigo. Se fue. Para siempre.

Cuando me hice cargo de la sección hice mía aquella frase de Dámaso Alonso: “Yo sólo hago crítica de las cosas que me entusiasman”. De manera que vale, no soy un académico de la cosa literaria pero cada martes me asomo a la radio con el deseo de que resuene en alguien la emoción que tal autor o tal novela ha provocado en mí. Y estoy convencido de que eso ha conseguido establecer una conexión estrecha con los oyentes. A veces ocurre que alguien te reconoce por la voz en una cafetería y te pide la referencia del libro que comentaste hace un mes sobre tal o cual cosa, o vas a comprar el pan y te dan las gracias porque pensaban que Auster era un peñazo de cuidado y como que no, que de eso nada. O como esa señora que me dijo que después de escucharme le daban ganas de leerlos todos. Bueno, esa señora es de la familia. A ver si no.

Como por problemas de horario no me es posible estar disponible a la hora del programa, grabo la intervención esa misma mañana, un par de horas antes. Eso da lugar a cosas muy curiosas, como aquel día que llegué pronto a casa y me pude escuchar a mí mismo mientras hacía unos macarrones. Fue una experiencia digna de novela de Millás, que si el yo y el otro, lo real y lo irreal y todas esas cosas.

El caso es que hoy ha terminado la temporada y he llevado libros para los chavales, por aquello de que ya están de vacaciones. Alfaguara ha sacado una segunda tanda de 6 títulos de su Biblioteca Roald Dahl y ese es un acontecimiento que no hay que dejar pasar. He llevado “Las brujas”, “Los cretinos” y “La maravillosa medicina de Jorge”. La verdad es que con esto tan moderno de que cualquier bobada pueda traumar de por vida a los críos casi da cosa recomendar “La maravillosa medicina de Jorge”. Jorge se ha quedado en casa cuidando de su abuela y tiene que darle su medicina a las 11 en punto. Pero el caso es que la abuela es un bicho. Mala, mala. Así que Jorge va a darle una medicina muy especial. Coge una cacerola grande y empieza a meter cosas. Muchas. Entre otras:

-Crema depilatoria
-Champú
-Polvos antipulgas
-Pintura marrón
-Laca
-Pastillas limpiadoras para dentaduras postizas.

Todo junto. Y más. Y llegan las 11, claro.

En fin, que ya se ha acabado la temporada y que Javier me ha hecho una despedida muy cariñosa. Javier es junto con Ana Laura la voz de la radio y te da en el directo las réplicas que todo guionista soñaría. Le salen solas. Sólo por eso le perdono que al final no me haya explicado qué es eso de bajar la madre que tanto me intriga, como también le perdono a Ana Laura que me haya quedado al final sin ese chocolate a la taza que me prometió en el invierno. Y les mando un abrazo grande.

En Septiembre, más.

(ahora vienen unas cuñas y el indicativo, que vamos tarde)

4 pensamientos en “Días de radio

  1. Ferre

    Hombre, pues en septiembre ya me dirá usted en que emisora se produce su colaboración. En principio tengo el cupo de libros a leer lleno hasta navidades como mínimo, pero sigo apuntándo recomendaciones. ¡’dita sea, necesito varias vidas!

  2. Jeremy Fox

    Lo mismo digo, estoy interesado en el programa. Aunque en Moonfleet todavía no he comentado ningun libro, lo cierto es que leer es una de mis grandes pasiones. Un saludo.

  3. Anonymous

    Quizá sea un atrvimiento recomendarte un libro, pero es que descubrí de adulta que me maravillan los cuentos “infantiles”. Dos “joyitas” sol “EL PUNTO” y “CASI”. saludos

  4. emejota

    No es ningún atrevimiento, te agradezco mucho la recomendación y la apunto inmediatamente.

    Muchas gracias y bienvenida al blog!

Deja un comentario: