Preludio

Lo primero, la explicación: “La Idea del Norte” es un concepto acuñado por el pianista canadiense Glenn Gould para referirse, alegóricamente, a un estado particular de la soledad. Más que un espacio geográfico, se trata de un paisaje mental donde se dan unas condiciones especiales para, entre otras cosas, adentrarse en el conocimiento de uno mismo y de las cosas que nos rodean.

Un biógrafo de Gould algo petardo (el biógrafo, no Gould), escribió: “El Norte es el frío que vuelve nítidos los contornos, que aumenta la claridad de las cosas”. La frase se salva, las cosas como son. Sospecho que el retiro solitario del Norte alberga múltiples posibilidades creativas.

“La Idea del Norte” también es el título de un original experimento radiofónico que Glenn Gould realizó para la radio canadiense: cinco personas que viajan en un vagón de tren con rumbo al Norte cuentan las razones de su viaje y su fascinación por el Gran Norte. Las voces se mezclan, se confunden, se relevan las unas a las otras en un ingenioso ejercicio de edición y montaje. Se trata, literalmente, de una fuga a 5 voces (una fuga al Norte) sobre bajo continuo (el continuo traqueteo del tren).

Ahora podría decir que mientras escribo ésto escucho a Gould y quedaría muy bien. Pero es que no es verdad, y tampoco es cuestión de empezar mintiendo. Si estuviera escuchando a Gould no podría escribir y viceversa. Me siento incapaz de hacer las dos cosas al mismo tiempo. Si escucho música no puedo hacer otra cosa. Por ejemplo, ayer me puse a ver “Melinda y Melinda”, de Woody Allen, y al poco de empezar la película hay una escena en la que alguien se pone a tocar a Bach. La consecuencia inmediata en momentos así es que pierdo el hilo de los diálogos (y mira que los diálogos de Woody Allen son de un exuberante como para perder el hilo) y tengo que echar mano del mando a distancia para retroceder el dvd.

En fin, no divaguemos: no escucho a Gould y punto. Lo escucharé luego con el placer habitual. Soy un incondicional de Gould hasta cuando se pone insoportable.

Este blog se escribe desde el Norte. Hay una luz encendida en el porche por si algún naúfrago recala en estas remotas latitudes. Será bien recibido.

3 pensamientos en “Preludio

  1. Anonymous

    Querido mariano:
    Hoy he salido en busca de tu farol encendido, y he de decir que esa busqueda me proporciono esa dosis de humor que yo también necesito dia a dia.
    Asi que he salido en busca de una cajita azul, he metido tu direccion de blog dentro de ella y la he metido en la nevera…
    Un abrazo.

  2. Patricia

    Mariano, es obvio que eres un genio. Hoy te he presentado a mi clase de 3º de diversificación de la Anunciata. Mis alumnos estarán encantados de conocerte y saludarte y me piden que ponga aquí sus nombres, así que allá voy: Eymi, Julián, Alex, Gonzalo, David, Israel, Noelia, Carolina, Édison, Dani, Fernanda, y yo, Patricia. Encantados de escucharte y leerte. Si puedes, en breve, y si no puedes, cuando estés mejor. Doce abrazos sinceros.

  3. emejota Autor

    Estaré encantado de pasarme por allí en cuanto sea posible. Mientras tanto, un abrazo para Eymi, Julián, Alex, Gonzalo, David, Israel, Noelia, Carolina, Édison, Dani, Fernanda, y para tí, Patricia.

    Hasta pronto!

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